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1/11/07

El fin de la infamia (Editorial de EL PAÍS)

01-11-07

El Partido Popular debe una explicación a la sociedad española. Especialmente, a las víctimas

La sentencia de la Audiencia Nacional sobre el 11-M no ha podido ser más clara y contundente: de conspiración nada, de ETA ni rastro. Uno a uno, desmonta todos los infundios lanzados durante más de tres años, en un feroz desafío a las instituciones democráticas y al funcionamiento del sistema constitucional. También responde a la necesidad de reparación del daño infligido a las víctimas y significa una victoria del Estado de derecho frente al terrorismo, en una época en que abundan las respuestas desproporcionadas y peligrosas para las libertades.

Cada uno queda en su sitio: en primer lugar, aquellos medios de comunicación que han intentado hacer una instrucción paralela en un uso espurio del derecho a la información, para intoxicar el debate político; pero en segundo lugar, también y sobre todo, el Partido Popular, que se ha prestado a servir de simple recadero de la prensa sensacionalista y de la radio de los obispos en el seno de las instituciones representativas.

Unos y otros deben una explicación a la sociedad española y especialmente a las víctimas. Pero, además, el PP, como partido que ha sido de Gobierno y ahora principal partido de la oposición, está obligado a asumir responsabilidades políticas específicas por la conducta mantenida durante estos tres años, en los que ha venido avalando con centenares de iniciativas parlamentarias y de declaraciones cualquier infundio que pudiera dañar a la instrucción y al proceso.

Ahora parece decidido a añadir falsedad a la falsedad e ignominia a la ignominia, tratando de negar lo que está registrado en las actas parlamentarias y consta en los archivos y hemerotecas. No cabe ni siquiera trasladar el problema a los líderes subalternos aunque correosos que han mantenido viva la llama de esta farsa: hay que recordar que fue Mariano Rajoy, el propio presidente del partido y candidato a la presidencia del Gobierno, quien defendió la eventualidad de anular toda la investigación y todo el sumario después de que el medio de comunicación de servicio lanzara el bulo de la mochila de Vallecas.


El mecanismo del bulo

Tras la sentencia, ninguna duda debería quedar respecto de que lo sucedido el 11-M en Madrid es obra exclusiva del terrorismo yihadista. Ha quedado meridianamente claro quiénes fueron los autores de la masacre, la procedencia y la clase de explosivos que utilizaron y el modo en que se financiaron. El tribunal ha descrito con claridad cómo han operado los intoxicadores y propagadores del culebrón, los aprendices de brujo que han querido jugar a jueces, policías y periodistas, todo revuelto: "Como en muchas otras ocasiones de este proceso", señala la sentencia, "se aísla un dato, se descontextualiza y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos -prueba- que permita, mediante el razonamiento, llegar a una conclusión según las reglas de la lógica y la experiencia".

Una fabricación especial que fue ayer el clavo ardiente al que se agarró Mariano Rajoy ha sido la fórmula periodística de la "autoría intelectual", sin significado alguno en el ámbito del Derecho Penal, con el doble propósito de sembrar dudas sobre la instrucción procesal y, llegado el caso, tratar de salvar la cara frente a una sentencia que, como la que se acaba de dictar, les deja en evidencia. Los terroristas son asesinos, pero la condición de asesinos no significa que no dispongan de intelecto para cometer como sea sus atrocidades.

Son sobre todo las víctimas -las 191 fallecidas en los atentados, las más de 1.800 heridas de diversa consideración y sus familias- a las que la sentencia trata de hacer justicia, dándoles lo que está en su mano: una reparación jurídica, moral y económica que alivie su dolor. La condena de los culpables probados de su tragedia es una victoria especialmente de ellas -y no sólo del Estado de derecho y de la sociedad-, tanto más destacable por cuanto han sido preteridas, relegadas y consideradas poco menos que de segundo orden respecto de las de ETA por los sectores políticos y los medios de comunicación empeñados en sostener el culebrón sensacionalista.

Ayer mismo, el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo puso bien de manifiesto la consideración que le merecen las víctimas del 11-M: ninguna. En caso contrario no se hubiera declarado decepcionado por una sentencia que condena a los terroristas del 11-M, con independencia de que, como ha señalado la asociación mayoritaria, dirigida por Pilar Manjón, exista la posibilidad de recurrirla.


Justicia eficaz

La sentencia hace un reconocimiento expreso del buen hacer profesional del juez instructor Juan del Olmo, atacado hasta la náusea por los partidarios de la infamia sensacionalista, y deshace todas las fabulaciones sobre las principales pruebas de la investigación judicial, desde la furgoneta Renault Kangoo, la mochila de Vallecas y el suicidio de los siete terroristas en Leganés hasta los explosivos utilizados en la masacre, que los jueces dan por probado que fue dinamita Goma 2 y no Tytadine, y que procedió en su totalidad o gran parte de la mina asturiana Conchita.

No es cierto, además, que el instructor Juan del Olmo no investigara las posibles conexiones con ETA; lo hizo, y la consecuencia resultante es que esas conexiones no han existido. Conviene subrayar, por último, el párrafo dedicado en la sentencia a desmontar uno de los puntos clave del montaje de los medios sensacionalistas: que no se hizo la autopsia a los cadáveres de los siete terroristas suicidados en Leganés, lo que dejaría sin aclarar la causa de su muerte.

No todos los sentados en el banquillo han sido condenados. Algunos han sido absueltos y otros han tenido penas inferiores a las pedidas por el ministerio fiscal. Aunque no haya gustado a las víctimas, que quisieran verlos a todos condenados a la pena máxima, eso realza la sentencia, pues muestra que ha habido un juicio con garantías, en el que sólo se condena con pruebas indubitables y se absuelve si no las hay. Porque había dudas, y muy fundadas, y porque no podía condenársele de nuevo por los mismos hechos ha sido absuelto Rabei Osman El Egipcio, uno de los considerados inductores del 11-M por el ministerio fiscal y ya condenado en Italia por pertenencia a banda armada. También han sido absueltos Hassan El Haski y Youssef Belhadj, aunque condenados por pertenencia a banda armada.

Frente a la monstruosidad de un mortífero atentado yihadista, sólo cabe señalar, no sin un punto de orgullo, la solvencia de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y de la justicia de este país. Pero, en lugar de ello, la prensa sensacionalista y el principal partido de la oposición siguieron ayer obstinados en seguir alimentando la nube tóxica que ellos mismos han creado.


¿Pedirán perdón los necios de la conjura? (Juan Carlos Escudier)

Fue una célula islamista y no ETA. Ninguna mano negra llenó de objetos la Renault Kangoo que fue encontrada en Alcalá de Henares; ningún ser tenebroso esparció cadáveres de islamistas por el piso de Leganés para distraer la atención; la mochila de Vallecas no fue colocada por otra mano tan oscura como las anteriores sino que procedía de la Estación de El Pozo; lo que estalló en los trenes fue dinamita plástica “tipo goma”, que procedía totalmente o en parte de Mina Conchita y no de los arsenales de ETA. Así de contundente es la sentencia del11-M que, sin embargo, no identifica entre los condenados a ningún autor intelectual de los atentados y absuelve a uno de los acusados Rabei Osman, alias Mohamed El Egipcio, en virtud del principio de ‘non bis in idem’, por lo que no podía ser condenado dos veces –ya lo está en Italia- por pertenencia a organización terrorista.

Como si de una hormigonera se tratara, la sentencia del 11-M ha cerrado sin piedad todos los supuestos ‘agujeros negros’ del proceso y ha enviado al INEM a los impulsores de esa teoría de la conspiración en la que cabía todo, desde la autoría etarra a la de un comando del planeta Krypton, en connivencia con el PSOE y con los servicios secretos marroquíes que pasaban por allí.

Aunque acogida con decepción por algunas asociaciones de víctimas, que confiaban en condenas más duras para los acusados, la sentencia es demoledora para los medios de comunicación y los partidos políticos –llámese PP- que han propalado una suerte de conjura universal y que, alternativamente, trataron de provocar la nulidad de la instrucción judicial, lo que hubiera dejado en la calle a varios de los asesinos de 192 personas.

La sentencia no resuelve todo pero aclara bastante. Una de las frases del fallo podría resumir el comportamiento de estos agujerólogos disfrazados de contumaces periodistas de investigación o de intachables políticos que querían saber la verdad, pero sólo si aventaba la idea de una joint-venture entre Josu Ternera y Bin Laden: “Como en muchas otras ocasiones a lo largo de este proceso, se aísla un dato –se descontextualiza- y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligació de la valoración conjunta (de la prueba) que permita, mediante el razonamiento, llegar a una conclusión según las reglas de la lógica y de la experiencia”.

En efecto, la lógica se emplea bastante en la sentencia. Gracias a ella, se determina que el tipo de explosivo que estalló en los trenes fue dinamita plástica “tipo goma”, que toda o en gran parte fue robada en Mina Conchita. “La falta de determinación exacta de la marca de la totalidad del explosivo no impide llegar a conclusiones jurídico-penalmente relevantes respecto de la intervención de los procesados en los hechos enjuiciados y su correspondiente responsabilidad criminal”.

Y también gracias a la lógica se sabe que esta dinamita plástica no era el titadyne usado por ETA, en la medida en que ni los informes sobre vínculos entre etarras e islamistas ni los estudios sobre los explosivos usados por ETA en los últimos diez años ni el informe pericial sobre sus teléfonos móviles, ni las declaraciones judiciales de tres etarras y de toda la cúpula policial avalan la tesis de que esta organización terrorista pudiera cometer los atentados.

Los pretendidos enigmas, creados por medios como El Mundo o la COPE para vender más periódicos o ganar audiencia a costa de esa verdad que decían perseguir y que eran simples insultos a la inteligencia, se disuelven en la sentencia como vulgares azucarillos. Ocurre con la mochila de Vallecas, una pieza clave porque su anulación como prueba hubiera arruinado el proceso ya que fue la tarjeta telefónica hallada en el móvil que debía activarla la que dio pie a toda la investigación posterior. El interés de estos buscadores de la verdad se centró en desacreditar el valor probatorio de la mochila –“no existe ruptura de la cadena de custodia; la prueba es auténtica”, dice el Tribunal- o, en su defecto, demostrar que la investigación de la tarjeta telefónica no se sometió a control judicial y, en consecuencia, había de anularse. “La investigación se realiza bajo un control judicial directo en inmediato”, afirma la sentencia, que añade que la actuación del responsable de Amena fue “irreprochable”.

Otro tanto ocurre con la famosa Renault Kangoo, sobre la que también se extendió la sospecha de que había sido rellenada de objetos por el CNI o por la bruja Avería, entre ellos unos detonadores idénticos a los encontrados en la mochila de Vallecas o en la finca de Morata de Tajuña. "La cadena de custodia está plenamente acreditada", confirma el Tribunal.

Como el barco de mentiras que los agujerógos han construido hace aguas por todos los lados, los populares y sus medios de cabecera se agarran a que el fallo no determina autores intelectuales de los atentados, en contra de la opinión de la fiscalía. El argumento es tan falaz como de costumbre: ninguno de los autores materiales –siete de ellos murieron en Leganés y otros dos son condenados ahora- tenía inteligencia suficiente para planificar la masacre porque eran “moritos” e ignorantes”. La sentencia, como se han encargado de recordar una fuente cercana al tribunal juzga a los vivos y no a los muertos. ¿Pedirán perdón alguna vez los necios de la conjura?

27/10/07

¿Está ya claro por qué ocurrió el 11-M?

30-10-07 - Fernando Reinares

Me refiero a si está ya claro por qué los terroristas hicieron aquel día de 2004 lo que hicieron. Es probable que muchos de quienes se hayan adentrado en la lectura de este artículo, al igual que la mayoría de cuantos han declinado la invitación, lo tengan suficientemente claro y ante el interrogante del título hayan pensado de inmediato en, supongo, la participación española en la guerra de Irak. Pero quizá las cosas no sean tan simples como parecen. Después de todo, otros individuos de la misma ideología, el salafismo yihadista, han querido volver a perpetrar atentados similares en nuestro país y hace ya dos años que los dirigentes de Al Qaeda aluden a España de manera tan reiterada como agresiva, aun cuando ni tenemos ya soldados en suelo iraquí ni nuestro Gobierno está alineado con la coalición liderada por Estados Unidos que continúa desarrollando allí misiones militares.

Y es que para comprender lo ocurrido el 11-M es preciso remontarse a finales de 2001 e inicios de 2002. Eso se deduce de la documentación aportada en el sumario abierto en la Audiencia Nacional sobre los atentados de Madrid, cuya sentencia se espera esta misma semana. Fue en aquellos meses cuando se desencadenan dos procesos, carentes entonces de relación entre sí pero luego decisivamente trabados, que permiten entender mejor lo que sucedería dos años después en los trenes de la muerte. El primero tiene que ver con la descentralización territorial del terrorismo global tras los atentados de Nueva York y Washington, una vez que Al Qaeda perdiese su santuario afgano. El segundo, con algunos de los efectos que tuvo el desmantelamiento por parte de la policía española, poco después del 11-S, de la célula que los seguidores de Osama Bin Laden tenían en nuestro país.

Por partes. Se sabe que en febrero de 2002 tuvo lugar en Estambul una reunión a la que acudieron dirigentes de distintos grupos armados magrebíes de orientación yihadista. Adaptándose al nuevo escenario en que a partir de entonces se desenvolverá la urdimbre del terrorismo global, líderes de facciones marroquíes, tunecinas y libias pertenecientes a la misma convinieron en que, para llevar actos de yihad, en la acepción belicosa del término, no era necesario trasladarse a zonas en las cuales hubiese conflictos abiertos que afectaran a poblaciones de musulmanes. Es decir, convinieron en que no era necesario ir a Afganistán, Bosnia, Chechenia o Cachemira, por ejemplo. En que las acciones de yihad podían ser ejecutadas allí donde se residiera. Poco más de un año después ocurrieron los atentados de Casablanca, en los que ya hubo blancos españoles afectados, y apenas transcurridos dos, los de Madrid.

Al menos desde el otoño de 2002, pero bien puede ser que antes, se celebraban en Madrid reuniones a las que acudían sobre todo neosalafistas magrebíes y en las cuales había algún individuo de origen marroquí, bien conectado con las redes transnacionales del terrorismo yihadista y con el nodo turco a través del cual se trasladaba a individuos reclutados en países europeos como el nuestro para ponerlos a las órdenes de Abu Musab al Zarqaui, quien solía

precisamente insistir en ese mensaje de que para ejercer la yihad no era necesario ir a zonas de conflicto donde había comunidades musulmanas en dificultades, ya que podían realizarse en el propio lugar donde se reside, con especial alusión a Marruecos y, aún más en concreto, a España.

Esto no es todo. Se sabe también que, igualmente a inicios de 2002, entre quienes habían sido miembros o seguidores de la célula de Al Qaeda establecida en España a comienzos de los noventa por Mustafa Setmarian existía un gran resentimiento hacia nuestro país, manifestado en deseos de venganza y en la voluntad explícita de perpetrar atentados. A mediados de esa década, este individuo, de origen sirio pero nacionalizado español, se trasladó junto a Abu Qutada, ideólogo de referencia en las redes del actual terrorismo global, que por entonces habitaba en Londres, para recalar finalmente en el círculo inmediato de Osama Bin Laden en Afganistán. Fue reemplazado por el conocido como Abu Dahdah, cuyo teléfono figuraba entre los manejados por la célula terrorista asentada en Hamburgo que ejecutó los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Esta última evidencia y otras muchas relacionadas con las actividades de la célula española de Al Qaeda que constaban a la policía precipitaron la decisión judicial de ordenar, a partir de noviembre de ese año, una serie de detenciones que dieron lugar a su práctica desarticulación. Buena parte de los integrantes de esa célula se encontraban en prisión cuando ocurrió el 11-M. Pero es revelador que algunos otros individuos relacionados con la misma, pero que no fueron incriminados en su día, se encuentran posteriormente implicados en los atentados de Madrid. Individuos que desde mediados de 2002 habían entrado en contacto con otros vinculados con las redes norteafricanas del terrorismo yihadista cuyas actividades habían sido reconducidas tras el encuentro de Estambul y meses después lo harían incluso con algún notable allegado de Al Qaeda que se encontraba en Afganistán.

Eso sí, la invasión de Irak favorecerá la colusión de unos y otros en el propósito común de atentar en España. Ese contexto les proporcionó además un pretexto inteligible y apoyos. En octubre de 2003, estrategas de la yihad global explicaron en Internet que éramos el blanco más propicio y Osama Bin Laden aprobó el atentado mediante un vídeo difundido por televisión. Al día siguiente quedó fijada la fecha del 11-M y no en Lavapiés, sino en Bélgica. Abu Muhammad al Ablaj, responsable de propaganda en Al Qaeda, anticipará en noviembre lo que iba a ocurrir. El día de la masacre, esta estructura terrorista la hizo suya con un comunicado de las Brigadas Abu Hafs al Masri. En este texto, al recriminar a nuestro país ser aliado de Estados Unidos, se aduce que el atentado era también "parte de un viejo ajuste de cuentas con la cruzada España". Pero dejémoslo en que todo fue por lo de Irak, ¿o no?

21/10/07

La sentencia de más de 600 páginas dará cuenta de la autoría 'yihadista' de la matanza

Sentencia sobre hechos; no teorías

21-10-07 - Ernesto Ekaizer (EL PAÍS)

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, declaró visto para sentencia el juicio del 11-M a las 22.38 del lunes 2 de julio de 2007. Aquella primera quincena de julio, los tres magistrados -Gómez-Bermúdez, Alfonso Guevara y Fernando Díez Nicolás- comenzaron sus deliberaciones en la Audiencia Nacional e intercambiaron, más tarde, sus opiniones comunicándose desde sus respectivos lugares de veraneo, con Almería como pivote, donde pasaba sus vacaciones el presidente, quien a su vez es el ponente. Es decir, el encargado de escribir el proyecto de sentencia.

Fuentes consultadas señalan que, al cabo de la primera semana de octubre, Gómez Bermúdez tenía prácticamente redactada la sentencia, cumpliendo su calendario personal. En ese borrador, el ponente dedicaba los siguientes espacios a las materias tratadas: 202 folios para el capítulo de las víctimas de lesiones; 150 a antecedentes; unas 50 páginas dedicadas a los hechos probados; 180 a los fundamentos jurídicos y unos 40 para teoría del derecho. En total: unos 620 folios.

La idea inicial de comunicar la sentencia para el Día del Pilar debió ser abandonada no tanto por un retraso o por la prolongación del debate dentro del tribunal, sino por la decisión de revisar una y otra vez el texto para evitar que errores materiales pudieran dar lugar a recursos de aclaración, que llevarían, a su vez, a posponer la presentación de los recursos de acusados condenados tras la sentencia ante el Tribunal Supremo. A ello se sumó la presencia de uno de los acusados a disposición de la justicia de otro país.

El cogollo de la sentencia son esos 50 folios, quizá algunos más, a tenor de las fuentes consultadas, porque, como en toda sentencia, se relatan allí los hechos probados. El ponente disecciona las pruebas, sometidas a contradicción en el juicio oral, que llevan al tribunal a considerar a 19 acusados que cumplen prisión provisional como participantes, en uno u otro grado, o como inductores en algún caso, o miembros de la organización terrorista.





Gómez Bermúdez y los magistrados que han apoyado lo esencial de su texto-borrador, sostienen de manera inequívoca -tomando como base la actividad de los siete suicidas de Leganés, incluido uno que huyó y que más tarde fue detenido en el exterior y extraditado a España, y la relación que con todos éstos se ha podido probar por parte de los 19 acusados en prisión- que el 11-M fue una operación yihadista. En su relato de hechos, destaca la personalidad dominante de Jamal Ahmidan, El Chino, pieza en relación con la cual Gómez Bermúdez va colocando al resto de las figuras, entre ellas las del Serhane Ben Abdelmajid, El Tunecino, enlace con los otros yihadistas, por un lado, y el ex minero asturiano José Emilio Suárez Trashorras, quien hizo llegar el material explosivo, directa o indirectamente a los terroristas a través de su banda, por el otro.

"No ha habido problemas de fondo. En torno a las figuras delictivas de autor material, inductor, cooperación necesaria, participación en organización terrorista, se han planteado problemas de técnica jurídica, por supuesto. Pero el tribunal era consciente de que se requería una sentencia sólida, sin fisuras", dijo a este periódico una fuente jurídica.

El tribunal, según abogados consultados, se ha propuesto, como es norma, resolver aquellos problemas planteados en el juicio oral.

¿Era la eventual participación de la banda terrorista ETA uno de esos problemas? Si bien varios miembros de la citada organización terrorista prestaron declaración en el juicio, esta comparecencia fue una concesión del tribunal a ciertas acusaciones y no una diligencia derivada de indicios recogidos en la investigación sumarial. La declaración de los etarras fue un fracaso para sus promotores. Y en estas circunstancias, ¿por qué no dejar constancia en la sentencia de la inexistencia de indicios sobre una relación de ETA con el atentado? Los magistrados parecían inclinarse a primeros de este mes por la idea de que la ausencia total y absoluta de la citada banda terrorista en la sentencia sería una muestra elocuente de la valoración que el tribunal hace sobre la conexión de ETA y el atentado yihadista. Es decir: cero. No obstante, hay quien cree saber que habiendo tenido una presencia negativa ETA en el juicio quizá podría ser objeto de alguna referencia de pasada.

La sentencia hablará, pues, sobre lo que se ha podido probar, adentrándose en la polémica entre peritos acerca de los explosivos utilizados en el atentado, y aunque abordará muchos de temas debatidos en el plenario, se propone ignorar conscientemente a los autores de la teoría de la conspiración.

La sentencia también aborda las dificultades de la instrucción del sumario por parte del juez Juan del Olmo, y realizará una crítica constructiva de la investigación así como dará un varapalo a ciertas actuaciones policiales, situándolas en un contexto de descoordinación de las diferentes Fuerzas de Seguridad del Estado intentando en todo momento atacar la idea de que el atentado "se gestó en los aparatos del Estado".


Daoud Ouhnane, último terrorista huido del 11-M, murió en combate en Bagdad

21-10-07 - Jorge A. Rodríguez (EL PAÍS)

El argelino Daoud Ouhnane, último huido vivo al que se considera autor material del 11-M, murió entre octubre y noviembre del año pasado en Irak "durante un enfrentamiento con efectivos militares de la coalición", según el último informe sobre la investigación policial del 11-M. España ha conocido esta circunstancia hace unos meses "por Servicios de Inteligencia extranjeros", que mantienen que la muerte de Ouhnane "fue corroborada por sus compañeros". El informe, al que ha tenido acceso EL PAÍS, señala que, hasta la fecha de su muerte, el argelino mantuvo contactos con células islamistas afincadas en Cataluña durante 2005 y 2006.

Ouhnane huyó a Irak tras el 11-M "previo paso por Turquía, valiéndose de la infraestructura proporcionada por las redes Tigris y Sello [islamistas que ayudaron a huir a tres autores del 11-M]". También recaló en Siria. El contacto de Ouhnane en España tras huir a Irak fue Djilali Boussiri, detenido en la Operación Sello II. El argelino tenía la misión de buscar "la forma de volver a cometer atentados en España", según los indicios descubiertos en las operaciones Sello, Tigris y Camaleón.


Cinco causas con flecos del 11-M

El 11-M no se agotará con la sentencia que se conocerá la semana que viene. El juez Juan del Olmo mantiene abiertas cinco investigaciones diferentes sobre flecos de las pesquisas que, según fuentes jurídicas, podrían acabar en dos nuevos juicios. Esas diligencias profundizan en asuntos como la trama de los explosivos de Asturias o los movimientos de los supuestos autores materiales de la masacre huidos o muertos en Irak.

Las fuentes consultadas aseguran que al menos seis islamistas están imputados en dichas causas, segregadas de la principal una vez que se dictó en mayo de 2006 la apertura del juicio oral contra los ya detenidos.

Los flecos de la investigación se concentraron en las diligencias previas 147/06, pero luego se han abierto otras cuatro. Del Olmo ha preguntado a la Fiscalía de la Audiencia si considera pertinente englobar en una sola todas estas causas. Aún no hay respuesta.

3/7/07

Visto para sentencia (Editorial de EL PAÍS)

03-07-07 - EL PAÍS


El juicio sobre el 11-M quedó ayer visto para sentencia. En un juicio ordinario, la fórmula con la que el presidente del tribunal da por concluida la vista oral es poco más que un gesto ritual, pero en el del 11-M alcanza una gran significación. Haber llegado a este punto constituye un éxito indudable del sistema judicial español, que ha sido capaz en poco más de tres años de juzgar a los presuntos autores del atentado terrorista más grave jamás habido en España y primero en nuestro país de una célula yihadista inspirada por la organización Al Qaeda de Bin Laden.

Para valorar en su justa medida la conclusión del juicio hay que recordar que hace poco más de un año el propio Mariano Rajoy ponía bajo sospecha toda la instrucción sumarial y que los sectores aglutinados en torno al PP apostaban seriamente por aplazar el juicio hasta después de las elecciones generales del próximo mes de marzo. A estas dificultades externas, reforzadas con una permanente campaña de descrédito de la justicia, habría que añadir las internas de la investigación de un atentado cuyos autores principales -quienes lo planificaron y ejecutaron- saltaron por los aires suicidándose en Leganés, tras un intento de repetir la tragedia en el AVE Madrid-Sevilla.

En las 57 sesiones del juicio, el presidente del tribunal ha sabido aunar la más amplia libertad de defensa con un rigor poco menos que prusiano en el cumplimiento del orden del día establecido en las distintas fases de la vista oral. Y en ella se han amparado tanto actuaciones estrictamente profesionales de la defensa como otras parasitarias de las teorías conspirativas que han fijado su mirada sobre autores desconocidos, con indudable satisfacción de los sentados en el banquillo. O episodios tan chuscos e inútiles como la comparecencia de tres presos etarras que nada aportaron o el más grave del testimonio de Díaz de Mera, director general de la policía durante el 11-M, prestándose a avalar sin pruebas la teoría de la conspiración. Sin olvidar el doble juego procesal llevado a cabo por algunas acusaciones, afanadas en debilitar pruebas y en ofrecer munición a las defensas de los acusados.

En la mayoría de los juicios al terrorismo etarra no se han aportado tantas y tan contundentes pruebas como en el 11-M. Pruebas que han descartado a ETA y que, por el contrario, apuntalan la convicción de que fue la dinamita sustraída en Mina Conchita la que estalló en los trenes y de que fueron algunos de los sentados en el banquillo, junto a los siete suicidas de Leganés, quienes la colocaron en el escenario del crimen. El brazo procesal de los teóricos de la conspiración ha reclamado al tribunal una sentencia abierta que mantenga la incertidumbre sobre la autoría. Las víctimas y la inmensa mayoría de la sociedad esperan una sentencia justa, al tiempo que disuasoria para quienes intenten repetir otro 11-M.

21/6/07

Esquizofrenia procesal (Editorial de EL PAÍS)

21-06-07

El trámite de conclusiones definitivas en el juicio sobre el 11-M ha dado ocasión a algunas acusaciones populares, en especial las que representan a la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), de ofrecer todo un recital de esquizofrenia procesal. Ésta es la expresión utilizada con acierto por el fiscal jefe de la Audiencia Nacional para calificar la extraña actuación mantenida por esas acusaciones a lo largo del proceso. La libertad de defensa tolera tales comportamientos, por más anómalos que resulten procesalmente, y así ha sucedido en el juicio sobre el 11-M, en el que este derecho no ha encontrado prácticamente límite alguno, salvo en lo que se refiere a la fiscal del caso, Olga Sánchez, apercibida por el presidente por lamentarse respecto a la actuación de algunos medios de comunicación.

Al amparo de la libertad de defensa, los abogados de la AVT y otros acusadores han podido perpetrar ante el tribunal el mayor y más descarado fraude procesal jamás visto en los estrados: hacer como que acusan pero buscando, en realidad, la impunidad del delito, la exculpación del delincuente y, en definitiva, el fiasco de las víctimas. Y todo con el fin de hacer prevalecer determinados intereses ideológicos y políticos -a los que pretende dar cobertura el bulo de la teoría de la conspiración- sobre las exigencias del proceso, los intereses de la justicia y la satisfacción de las víctimas. Mientras tanto, esa amplísima libertad de defensa no bastó para permitir a la fiscal defender su labor profesional y su honor personal de los furibundos ataques que el partido de la conspiración, tanto en su rama mediática como política, dirigió contra ella en el proceso paralelo durante la instrucción.

La traca final montada por los abogados directos y asociados de la AVT ha mostrado, en todo caso, que el fiscal jefe de la Audiencia Nacional se quedó corto en su diagnosis. No sólo han vuelto a tirar por tierra la instrucción -algo verdaderamente insólito en quien actúa como acusación en un juicio- y han seguido alimentando sospechas de autorías desconocidas y situadas extramuros del proceso, sino que han llegado a pedir explícitamente y sin reparo la absolución de algunos de los presuntos terroristas sentados en el banquillo.

Uno de ellos admitió que ETA no ha aflorado en el proceso, pero defendió que ya aparecerá si se sigue investigando. Otro dictaminó que "ETA está ahí y punto", sin prueba alguna, sólo porque se lo dice su olfato. Y un tercero habló de una "cuarta trama", sin un mero indicio, pero evocando un misterio irresuelto, que es de lo que se trata. Se comprende que otras acusaciones, fieles a su papel, se hayan desmarcado de una instrumentación tan sectaria del proceso y que, además, puede dar pistas a los abogados de etarras sobre cómo dificultar su condena. Pero que esa tarea la protagonicen abogados de la AVT, alentados desde medios y a veces dirigentes de la oposición, es todavía más lamentable e incomprensible.

13/6/07

El PP y el bulo (editorial de EL PAÍS)

13-06-07


A los teóricos de la conspiración sobre los atentados del 11-M -los de dentro y los de fuera de la sala de audiencia- no les ha gustado nada la requisitoria del fiscal contra su forma de actuar. Pero el juicio no podía concluir sin que quedara constancia pública de los intentos de instrumentación del proceso y de deslegitimación del poder judicial que han llevado a cabo los sectores políticos y mediáticos que apostaron desde el principio por una autoría del atentado que convenía a sus intereses (o a sus pre-juicios), ahora desautorizados primero por la instrucción sumarial y luego por la vista oral. Y nadie mejor para hacerlo que el representante del Ministerio Fiscal, al que corresponde velar por la independencia de los tribunales, puesta en entredicho como nunca.

El fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, no ha dicho nada que no haya sido visto por todos y denunciado por muchos: la escandalosa actuación de acusaciones populares que se convirtieron en defensores de presuntos terroristas y no de sus víctimas; el empeño en colar a ETA en el proceso, aunque fuera mediante pruebas falsas, como hacer pasar el temporizador de una lavadora por un detonador de los usados por la banda terrorista; y el gigantesco proceso paralelo montado en torno al sumario judicial, en el que ha valido todo para desacreditarlo, incluso el inmisericorde ataque personal contra el juez instructor, Juan del Olmo.

Era necesario que el fiscal jefe denunciara esa manipulación en sede judicial y en defensa de una investigación judicial a la que los teóricos de la conspiración no han dejado de atacar. En su obsesión por hacer coincidir sus sospechas, elucubraciones o meros inventos con lo sucedido en el 11-M, su objetivo ha sido destruir la verdad surgida de los hechos investigados y del análisis contrastado y público de las pruebas acumuladas: la única que explica la realidad del atentado y da satisfacción a las víctimas.

Nada de lo investigado judicialmente encaja en el delirante rompecabezas diseñado por esos teóricos: ni ETA, su pieza esencial, ni las de repuesto que han ido colocando luego, ya se trate de la confluencia de organizaciones terroristas o de la conjura de servicios secretos de varios países. Con la traca final, verdaderamente reveladora de una llamativa falta de escrúpulos, de interpretar los fallos en el control y seguimiento del activismo yihadista como prueba de la existencia de una trama policial interesada en provocar la masacre. ¿No sería el momento de que el PP, que durante tanto tiempo prestó credibilidad a esa irresponsabilidad mayúscula del bulo de la conspiración, reconociera la realidad?

25/5/07

¿Nadie paga los platos rotos por la teoría de la conspiración? (Javier Valenzuela)

24-05-07 - Javier Valenzuela (el plural.com)

Cinco peritos de la Unidad Central de Información (UCI) de la Policía han asegurado ante el tribunal que juzga a los presuntos autores de esa matanza terrorista que "no existe ni un solo dato objetivo que vincule a ETA con el 11-M".

A mí no me sorprende en absoluto esta información; mi única duda al respecto se produjo durante algunas horas del mismo 11 de marzo de 2004, dada la insistencia del Gobierno de Aznar en colgarle a los etarras el brutal y sangriento marrón. Pensé que si el Gobierno lo aseguraba con tanta rotundidad, sería por algo. Pero a medida que fueron apareciendo los primeros indicios de una autoría islamista, comprendí que estábamos ante el atentado yihadista en suelo español que había reclamado el mes de octubre anterior Osama Bin Laden y que yo mismo había considerado posible en un libro (España en el punto de mira) publicado en 2002.

Así que lo me produce verdadero estupor es el hecho de que ni el periódico que lleva tres años sosteniendo un día sí y otro también la denomada "teoría de la conspiración" ni el partido político que la ha llevado incluso al Parlamento estén pagando -ni, muy probablemente, vayan a pagar- el menor precio en términos de lectores y votantes por su ignominiosa actitud. Esto sí que es difícil de explicar.

Por lo demás, estoy seguro de que, pese a todo, muchos españoles intoxicados por ese periódico y ese partido seguirán creyendo durante el resto de sus días que ETA tuvo algo que ver con el 11-M. Esto ya es más normal: frikis de las teorías conspirativas los hay en todas partes. En Estados Unidos también hay gente que cree que Elvis Presley vive todavía y que los marcianos aterrizaron en Rockwell hace ya muchas décadas. Pero son eso: frikis, inadaptados minoritarios.

Lo que constituye una anomalía genuinamente española es que damas y caballeros conservadores en el mejor sentido de la palabra, gente partidaria de la ley y el orden, de la propiedad privada y las buenas maneras, de todo eso que constituye la derecha burguesa, no le pasen la menor factura al periódico y el partido que les ha engañado tan vilmente durante tres años. Si yo fuera uno de ellos, volvería sin la menor duda al ABC y me abstendría en las próximas generales.

1/5/07

Queremos saber (Editorial de EL PAÍS)

01-05-07


Después de tres años contribuyendo a sembrar dudas sobre la labor de jueces y policías en el esclarecimiento de los atentados del 11-M, el Partido Popular da signos de haber reconsiderado esta insólita estrategia. Ante la incontestable evidencia de que la vista oral del juicio ha dejado sin fundamento las fantasías conspirativas que relacionaban a los yihadistas con la banda terrorista ETA, los principales dirigentes del PP han multiplicado las declaraciones que dejan entrever el propósito de rectificar. Pero con un importante matiz: rectificar no significa para ellos reconocer que han buscado beneficiarse políticamente del culebrón alimentado por la prensa sensacionalista; significa negar que han dicho lo que han dicho. No se trata, pues, de que el PP vaya a corregir su actitud en el pasado reciente; es que pretende rectificar el pasado reciente para, en el fondo, seguir manteniendo su actitud.

No ha transcurrido tanto tiempo desde que el PP se jactaba de haber realizado varios centenares de preguntas parlamentarias relacionadas con las especulaciones sobre el 11-M durante las sesiones de control al Ejecutivo. Lo que hasta ahora sus líderes habían considerado como una prueba de la eficacia de su labor de oposición se ha convertido, de pronto, en una evidencia incómoda que debe ser borrada. Pero más allá de que existan archivos y hemerotecas en los que consta que el PP sí alentó las fantasías conspirativas, abriendo las puertas del Parlamento y del debate político a especulaciones del periodismo sensacionalista, su nueva falta de respeto a la verdad pone de manifiesto el daño infligido al Parlamento durante tres años, casi la totalidad de una legislatura. Consagrar un esfuerzo tan continuado a controlar al Gobierno sobre un asunto que no pasaba de ser un bulo significa, en realidad, que el PP entorpeció el funcionamiento del Legislativo, dirigiendo su actividad hacia asuntos imaginarios y dejando de lado otras muchas materias, éstas sí importantes y contrastadas.

Es una buena noticia que la cúpula del PP haya impartido la consigna de desmarcarse de las especulaciones conspirativas sobre el 11-M. Pero tres años entorpeciendo la tarea de las instituciones, desprestigiando el trabajo de la policía y de los jueces, y menospreciando a las víctimas de la mayor matanza terrorista que ha padecido nuestro país no pueden despacharse con un simple borrón y cuenta nueva. Los ciudadanos merecen que se les diga la verdad, y que el principal partido de la oposición explique por qué se lanzó a esta aventura mezquina e insensata. Las tornas han cambiado como consecuencia del juicio que se sigue en la Audiencia Nacional con las garantías del Estado de derecho, y el PP es ahora el destinatario del "queremos saber" que tan insidiosamente utilizó.

5/9/04

Artículos de opinión

Artículos del autor en Desiertos Lejanos
Las tramas superpuestas del 11-M (11-06-06)

El enigmático tablero de ajedrez de Luis del Pino (I) (22-09-06)

El enigmático tablero de ajedrez de Luis del Pino (II) (26-10-06)

El enigmático tablero de ajedrez de Luis del Pino (III) (10-03-07)

Los deseos y las realidades (III) (22-04-07)

Epílogo. Antes de votar, recuerda la verdad (22-01-08)

Hasta la vista (06-05-08)


Mayo - junio 2004
Carta de Baltasar Garzón a Aznar (marzo 2003)

La nariz de Acebes (Carlos Carnicero)

Adios Aznar y El honor perdido de José María Aznar (El PAÍS)

Adios De nuevo, la Política (Olga Salido Cortés)

De vuelta a la razón (Juan Goytisolo)

La España que piensa (Rafael Argullol)

Enigmas del 11-M (Javier Pradera)

Los pies (Juan José Millás)

"Atochagate", la manipulación dentro de la manipulación (Ernesto Ekaizer)

Los agujeros negros del 11-M (Informe Múgica - El Mundo)

El PP radió El 11-M con 24 horas de retraso (Declaraciones de Rubalcaba)

Un mundo de sensaciones (Juan José Millás)

¿Mantuvieron el Rey Juan Carlos y Aznar una acalorada discusión el 11-M sobre la autoría de los atentados? (Libération)

6 artículos de opinión (rebelion.org y elcorreodigital.com)

Así se pierde el poder (Miguel Ángel Nieto IBLNEWS.COM)

Comisión de futuro (Editorial de EL PAÍS)

¿Investigar el 11-M? (Editorial El Periódico)

Una comisión devaluada (Josep Ramoneda)


Julio 2004
Encuesta bajo sospecha (Javier Pradera)

Solos contra todos (Editorial EL PAÍS)

Manual para minar una investigación (Ernesto Ekaizer )

La mentira, toda la mentira, nada más que la mentiras (Ernesto Ekaizer )

Intoxicación y ruido (Javier Pradera)

Trolas y cachondeos (Javier Pradera)

"Cuatro días de Marzo", Un libro infame y oportunista ¡Pásalo!

Sordos (Juan José Millás)

Acebes no mintió formalmente, mintió sibilinamente

Más vale una vez rojo... (Javier Pérez Royo)

Nebulosa terrorista (Juan José Millás)

Empecinado Acebes (Editorial EL PAÍS)


Agosto 2004
Acebes no descarta que la Tierra sea cuadrada (Escolar.net)

Aznar versus Acebes (Ernesto Ezkaier)

Antes el dedo que la Luna (Josep Ramoneda)


Septiembre 2004
Entrevista a Iñaki Gabilondo

¿Quién ha sido, señorías? (Javier Pradera)

Contabilidad miserable (Juan José Millás)

¿Qué significa mentir? (Javier Pradera)

Aznar debe comparecer (Editorial de El Periódico)

¿Investigar la paranoia? (Editorial de EL PAíS)

Un episodio de la telenovela (Ernesto Ezkaier)

Aznar, ante sus historias (Carlos Carnicero)

Confidentes policiales (Javier Pradera)

Enredados en los bigotes de Dalí (Daniel Gavela)


Octubre 2004
La autoría de Osasuna (Alvaro Reizabal)

Acebes, responsable (Miguel Ángel Aguilar)

El cuento de las autorías (Ernesto Ekaizer)


Noviembre 2004
El honor de Astarloa (Editorial EL PAÍS)

Il sorpasso (Ernesto Ekaizer)

El guión del PP (Julio García-Casarrubios Sainz)

Dios y los talibanes buscan a ETA (Carlos Carnicero)

Maestro de insidias (Editorial EL PAÍS) y El Aznar de siempre (Editorial El Periódico)

Ánsar dixit (Joseca)

Aznarismo desatado (Jaime Rivas)


Diciembre 2004
El ruido y... (Juan José Millás)

La agenda de Aznar (Javier Pradera)

Reflexiones tras la comparecencia de Aznar (EWGL, el palimpsesto, punto-informativo.net

29N, yo sí estuve allí (Bárbara Morales García)

La mentira como virus totalitario (Paolo Flores d'Arcais)

Ser Iñaki Gabilondo (Máximo Cajal)

Contra insidias, datos (Editorial EL PAíS), Zapatero comparece (Editorial La Vanguardia), Un engaño desmontado (Editorial El Periódico)

Gente en su sitio (Ernesto Ekaizer)

Preguntas y obsesiones (Miguel Ángel Aguilar)

Gary Cooper en el Congreso (Carlos Carnicero)

El pecado original (Javier Pradera )


La lección de una madre (Fernando Ónega)

Conclusiones (Editorial EL PAÍS)

Los callejones del 11-M (Florencio Domínguez)

Baja el telón (Editorial EL PAÍS)

Impostura o investigación (Ernesto Ekaizer)

Mirándonos a los ojos (Enric Sopena)

14-M, terrorismo y democracia (José Ramón Montero e Ignacio Lago Peñas)

Enero 2005
Desiertos remotos, montañas lejanas (Miquel Barceló)

Una encuesta abierta (Javier Pradera)


Febrero 2005
La verdad caprichosa (José H. Chela)

Cerca del 11-M (Antonio Elorza)

Conclusiones del 11-M (Editorial EL PAÍS)


Marzo 2005
Esto no es normal (Editorial EL PAÍS)

El desmarque (Editorial EL PAÍS)

Recomendaciones (Editorial EL PAÍS)

Es verdad (Juan José Millás)

11-M(entiras después)(Antón Losada)

Cínicos y fanáticos(Javier Pradera)

El Partido Popular pierde los papeles y los encuentra en un editorial de ‘El Mundo’(Antonio Casado)

La conjura de los necios (Juan Carlos Escudier)

¿Qué está pasando? (Alejandra Huarte Lorenzo)

¿Qué le contó Ibor a Acebes? (Pedro Calvo Hernando)

Obra del realismo... aznarista (Ernesto Ekaizer)

Un laboratorio para la revancha (Carlos Carnicero)

La profunda herida de Aznar (Fernando Ónega)


Abril 2005
Cerrar la comisión (Editorial EL PAÍS)

Retirarse a destiempo (Javier Pradera)

El vídeo mató a la estrella (Antón Losada)

Sangre fría (Juan José Millás)


Junio 2005
La negligencia como denominador común (Ernesto Ekaizer)

Pilar Manjón (Medios y política)

Un tiro en el pie (Editorial EL PAíS)

Regreso al 11-M (Javier Pradera)


Julio 2005
Final agridulce (Editorial EL PAÍS)

11-M, cierre político (Editorial El Periódico)

El vituperado dictamen del 11-M (Javier Pradera)

Bajo las bombas (Juan Luis Cebrián)


Septiembre 2005
Pedro J., ¿dónde estaba ETA? (Carlos Carnicero)


Octubre 2005
Conspiranoia (Luis Fernando Areán)


Diciembre 2005
Rajoy y El Mundo vuelven a buscar a ETA en el 11-M (Enric Sopena)


Enero 2006
¿Dónde estaba ETA? (Carlos Carnicero)

El ventilador de Rajoy (Rosa Villacastín)


Marzo 2006
La gran incógnita del 11-M (Carlos Carnicero)

Un país de locos (Juan Carlos Escudier)

En el fondo de la duda (Carlos Carnicero)

Derribar Gobiernos (Isaías Lafuente)

Contra el Estado de Derecho (Pedro Calvo Hernando)

La Trama del 11-M (Rafael Torres)

Rajoy cruza la raya (Editorial de El PAíS)

Por la legitimidad del Estado (Editorial de ABC)

La verdadera conspiración (Ernesto Ekaizer)

El palo y el ronzal (Javier Pradera)

Quid prodest? (Ernesto Ekaizer)

19-M, el día del padre (Maxi Rodríguez)

La estrategia del PP contra Zapatero (Ernesto Ekaizer)


Abril 2006
11-M: habla el juez (Editorial de EL PAÍS)

Sin pista de ETA en el 11-M (Editorial de El Periódico)

El auto del 11-M (Editorial de La Vanguardia)

Las insidias y las figuraciones no encajan en la verdad judicial del 11-M (Antonio Casado)

Una pregunta sin respuesta (Carlos Carnicero - elplural.com)

Sin dudas sobre el 11-M (Carlos Carnicero)


Mayo 2006
La Orquesta Mondragón (Las Pesquisas de Marcelo)

Los agujeros negros del 11-M están en el subconsciente de unos malos perdedores (Antonio Casado)

'Noticia bomba' (Javier Gurruchaga)


Julio 2006
Instrucción cumplida (Editorial de EL PAíS)

De Atocha a Bombay (Javier Pradera)


Septiembre 2006
A cualquier precio (Editorial de EL PAíS)

Compraventa de una «conspiración» (Editorial de ABC)

Un día lúgubre (Soledad Gallego-Díaz)

Correa de transmisión (Editorial de EL PAÍS)

Sumarios paralelos (Javier Pradera)

Los partidos certifican la locura del PP (Carlos Carnicero)

Respaldo a Del Olmo (Editorial de EL PAÍS)

Fabricar pruebas o el fin justifica los medios de la conspiración (Ernesto Ekaizer)

Los tramposos (Editorial de EL PAÍS)

Los falsarios del 11-M (Editorial de ABC)

Una estrategia entre «exclusivas», el Congreso y las ondas (ABC)

Bofetada a la teoría de la conspiración (Editorial de La voz de Asturias)


Octubre 2006
Zaplana y "Los tres cerditos" (Las Pesquisas de Marcelo)

Crónica de una conspiración para deslegitimar el juicio del 11-M (Ernesto Ekaizer)

Garzón (Enrique Gil Calvo)


Diciembre 2006
Pedro J. no distingue ya entre la realidad y la ficción (Carlos Carnicero)


Febrero 2007
El 11-M, a juicio (Editorial EL PAÍS)

El juicio del 11-M (Javier Pradera)


Marzo 2007
Testigo de polichinela (Editorial de EL PAÍS)

El Mundo de P.J., a pique (Carlos Carnicero)

Díaz de Mera y las consecuencias (Germán Yanke)


Abril 2007
Callejón sin salida (ABC)

Amarillismo y política (Editorial de EL PAÍS)

¿Quién voló los trenes? (Javier Pradera)

Carta al juez (Editorial de EL PAÍS)

ETA contra toda evidencia (Ernesto Ekaizer)

El síndrome de Pinocho (Marco Schwartz)

Siguen mintiendo (Editorial de EL PAÍS)

Una catarsis imprescindible (Carlos Carnicero)

El juego de las mentiras (Juan Carlos Escudier)

¡Viva la Comisión! (José Antonio Labordeta)

Mayo 2007
Queremos saber (Editorial de EL PAÍS)

¿Nadie paga los platos rotos por la teoría de la conspiración? (Javier Valenzuela)

Junio 2007
El PP y el bulo (Editorial de EL PAÍS)

Esquizofrenia procesal (Editorial de EL PAÍS)

Julio 2007
Visto para sentencia (Editorial de EL PAÍS)

Octubre 2007
El fin de la infamia (Editorial de EL PAÍS)

¿Pedirán perdón los necios de la conjura? (Juan Carlos Escudier)

Noviembre 2007
La sentencia del 11-M y los grupos 'yihadistas' José Manuel Gómez Benítez)

Junio 2008
Teoría de la conspiración. Punto final (Hugo F. Silberman)

Julio 2008

La patraña insepulta (Javier Pradera)

Algunas notas sobre el "ácido bórico)

11-M, caso cerrado (Editorial de EL PAÍS)

El Supremo cierra el círculo (José Yoldi)

Octubre 2008

García Casquero o su Caballo (Pilar Manjón)