23/11/04

Autoría material: El Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), la rama marroquí de Al Qaeda

A principios de los años 90, veteranos de la Guerra de Afganistán crearon la corriente SALAFIA JIHADIA, liderada entonces por doce personas, entre los que destacaban Mohamed EL FEZZAZI, desde Tánger; Ornar HADOUCHI. Desde Tetuán y Zakariya MILOUDI, desde Casablanca.

Dicha corriente de pensamiento, inspirado en el Salafismo puro, favoreció el retorno a Marruecos de mujahidines que habían participado en otros escenarios de la Jihad Internacional, como Cachemira, Bosnia y Chechenia, los cuales se desplegarían en barrios más desfavorecidos, donde reclutarían, a su vez, a decenas de jóvenes marginales.

Todos ellos incentivaron a sus seguidores a cometer atentados contra las Fuerzas de Seguridad, traficantes de droga y personas que consumieran alcohol.

En septiembre de 2002, se estimaban en cerca de 400 los militantes en activo, algunos de ellos con experiencia en distintos frentes de la Jihad Internacional, dispuestos al martirio o shahid, lo cual pudo comprobarse tras los atentados perpetrados en Casablanca en fecha 16 de mayo de 2003 y que costaron la vida a 43 personas, incluidos españoles.

La corriente SALAFIA JIHADIA ha servido de inspiración para la creación del GICM, Al Harakat Salafíya Al Jihadiya (Movimiento Salafista para la Guerra Santa) o Jammatas Siratal Mustaquin (Comunidad Del Camino Recto).


GRUPO ISLÁMICO COMBATIENTE MARROQUÍ (G.I.C.M)

Fundado en 1993 en Peshawar, Pakistán, bajo la denominación de H.A.S.M "AL HARAKA AL ISLAMIA AL MAGHRIBIA", e inspirado en el G.I.A. argelino, el G.I.C.M. tiene por objetivo el derrocar el régimen marroquí e instalar un estado estrictamente islámico. Para lograrlo, hace un llamamiento a la Jihad contra rey Mohamed VI y sus aliados; y no vacila en utilizar medios violentos para alcanzar sus objetivos.

El G.I.C.M. tiene implantadas células en las ciudades más importantes de Marruecos, y es también activo en Asia, Oriente Medio. África, Península Escandinava y Europa Occidental (incluida España). Sus medios de financiación son las colectas en Europa y las aportaciones de la organización AL QAEDA. Aunque su estructura es prácticamente desconocida

(NOTA: SIN PERJUICIO DE LAS ÚLTIMAS INVESTIGACIONES REALIZADAS EN MARRUECOS Y EN EUROPA), sí se conoce a algunos de sus líderes históricos como el marroquí Mohamed EL GUERBOUZI @ ABOU ISSA, a El Amine BAADREDDINE. y a Mohamed ZINEDDINE, este último jefe de operaciones.

Sus atentados van dirigidos principalmente contra el régimen marroquí y sus aliados occidentales, y los judíos.

El G.I.C.M. tiene a su vez contactos con el ideólogo salafista jordano Omar Mahmoud OTHMAN @ ABOU QUTADA EL PALESTINO.

Los Principios de dicho movimiento son los siguientes:

• Adhesión a los principios de AHL ASSOUNA OUA LA JAMAA, consistentes en
la interpretación rigurosa del Corán y la Sunna (rechazo de la jurisprudencia).

• Rechazo de todos los compromisos con el gobierno.

• El objetivo principal de este movimiento consiste en la instauración del sistema
de gobierno de la Khilafa, donde impere la Sharia.


El G.I.C.M. tiene conexiones con las siguientes organizaciones islamistas radicales:

• AL QAEDA (apoyo iogístico y financiero y entrenamiento de sus miembros).
• TALIBÁN (uso de infraestructuras, apoyo Iogístico).
• G.LC.L. (reclutamiento, adoctrinamiento, apoyo Iogístico y formación paramilitar y religiosa de sus miembros).
• G.I.A. ARGELINO (publicación de los comunicados del G.I.C.M. en el boletín de información "Al Ánsar").
• G.S.P.C. (proyecto de formación paramilitar en los campos del GSPC en Argelia).
• YIHAD ISLÁMICA EGIPCIA (estancia encaminada a las actividades clandestinas).
• PARTIDO ISLÁMICO HIKMATIAR (puesto a disposición de los miembros del G.I.C.M., de sus estructuras logísticas (madrazas, campos de entrenamiento) en Pakistán y Afganistán.

Actualmente el G.I.C.M. ha destinado gran parte de sus efectivos a engrosar las filas de la insurgencia iraquí encabezada por Abu Musab AL ZARQAWI, enviando a sus miembros a integrarse en las filas de ÁNSAR AL ISLAM I ÁNSAR AL SUNNAH en Irak para adquirir experiencia militar y evitar la persecución que sufren en Europa.

Muchos de sus miembros han sido detenidos en Siria o han perdido la vida combatiendo en Irak.

Constituyen la máxima preocupación de cara al término del conflicto iraquí y el regreso de todos los voluntarios a Europa y Marruecos. El caldo de cultivo del Movimiento Salafista sigue nutriendo sus filas de voluntarios dispuestos a combatir en Marruecos, Europa o en cualquier lugar donde se haga la JIHAD.


La rama marroquí de Al Qaeda

01-04-04 - EL PAíS

El Grupo Islámico Combatiente Marroquí es el principal sospechoso de haber perpetrado el atentado del día 11 de marzo en Madrid, en el que murieron 190 personas


Fundación

Los orígenes del movimiento se remontan a 1982, cuando los primeros marroquíes se trasladaron a Afganistán para sumarse a la resistencia antisoviética. Las últimas generaciones no llegaron a luchar en las montañas, pero se entrenaron en campamentos de este país y de Pakistán. La organización como tal se creó el año 1993 en la localidad de Peshawar (Pakistán) por un grupo de veteranos combatientes de la guerra de Afganistán.


Principios

  • Adhesión a los principios de Ahl Assuna la Jama, consistentes en la interpretación rigurosa del Corán y la Sunna
  • Rechazo de todos los compromisos con cualquier Gobierno no sometido a la Sharia
  • Instauración del sistema de gobierno de la Jalifa


  • Objetivos

    Reclutamiento de adeptos al grupo
  • Coordinación a través de Al Qaeda de todos los grupos islámicos que proclaman la Yihad
  • Regreso a Marruecos de miembros de la organización terrorista que hayan recibido entrenamiento militar en Afganistán
  • Propaganda de adhesión a la causa


  • Financiación

    Reciben fondos de Al Qaeda y de fuentes europeas.


    Cambio de denominación

    En el momento de su creación el movimiento recibía el nombre de HASM (Al Harakat Al Islamia Al Maghribia). En el año 1998 se descubren importantes documentos en Bélgica e Italia en los que la organización comienza a denominarse GICM (Al Jamaa al Islamia Al Moujahida Fi Al Maghrib)


    Conexión del GICM con organizaciones extremistas

    Apoyo logístico, financiero, entrenamiento militar e incluso formación religiosa son las ayudas que la GICM ofrecen organizaciones extremistas como Al Qaeda, los Talibanes, Grupo Islámico Combatiente Libio, GIA Argelino, GSPC (Grupo Salafista para la Predicación y el Combate), Yihad Islámica Egipcia, Harakat al Salafia Yidahia y el Partido Islámico Hikmatiar


    Atentados

  • El atentado de Casablanca, el 16 de mayo de 2003, segó la vida de 44 personas, entre ellos tres españoles.
  • El 11 de marzo diez bombas estallaron en los trenes de cercanías de Madrid. Murieron 190 personas



  • La rama marroquí de Al Qaeda

    La policía busca a Abdelkarim Mejjati, supuesto jefe del Grupo Islámico Combatiente


    JORGE A. RODRÍGUEZ / IGNACIO CEMBRERO

    "Sigo llevando a mis hijos al colegio y acudo a la mezquita. No tengo nada que esconder". Mohamed el Garbuzi, considerado durante años como el jefe del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), concedió la semana pasada una entrevista al diario londinense The Guardian para intentar demostrar que es inocente y colabora incluso con los servicios de seguridad. ¿Quién manda entonces en este movimiento al que el ministro del Interior, Ángel Acebes, relaciona, desde el martes, con el 11-M? Con más de 1.500 procesados por terrorismo desde los atentados de Casablanca, hace 11 meses, que causaron 45 muertos, Rabat creía haber desmantelado al GICM y a la corriente salafista combatiente, una versión extremista del islam que se practica en Arabia Saudí, en la que se enmarca.
    De las masivas redadas primaverales de las fuerzas de seguridad marroquíes se libraron, sin embargo, un buen número de activistas empezando por Abdelkarim Mejjati y su amigo Saad el Husseini. "Existen fundadas sospechas de que Mejjati es el coordinador del GICM y no Garbuzi, que estaría colaborando con los servicios secretos", afirma Mohamed Darif, experto en islamismo marroquí.

    A finales de mayo pasado murió Abdelhalak Bentasser, el terrorista operativo de mayor rango apresado por la policía marroquí. Antes de expirar -las organizaciones de derechos humanos pidieron en vano una investigación sobre las circunstancias de su fallecimiento- pronunció un nombre: Mejjati.

    La policía marroquí sospecha que Mejjati, de 36 años, estuvo en Madrid días antes de que fuesen volados los trenes de cercanías. Por eso, según la prensa de Casablanca, tomó a su padre, que reside en Mohamedia, muestras de ADN para poder compararlas con cabellos o restos de piel que la policía científica encontró en la casucha de Morata de Tajuña donde se prepararon las mochilas con explosivos.

    Desde septiembre pasado, Mejjati era ya buscado por el FBI, por ser una "posible amenaza contra EE UU", y, desde diciembre, por las autoridades saudíes, que le vinculan la explosión de un coche-bomba, en noviembre, en la periferia de Riad. Su fotografía ha estado pegada en las paredes de calles del reino como uno de los terroristas más buscados.

    El perfil de Mejjati no es, sin embargo, el de un terrorista. Hijo de una francesa -posee también la nacionalidad de su madre- y de un marroquí, pertenece a una familia acomodada que le costeó sus estudios en el Liceo Francés de Casablanca, de donde emigró a Francia para empezar la carrera de Medicina. "Hablaba mejor francés que árabe", afirma un periodista que le conoció. Su primera mujer fue norteamericana -visitó EE UU en 1997 y 1999- y la segunda es marroquí.

    Su radicalización se produjo a finales de la década pasada y le dio tiempo a pasar por Bosnia y, sobre todo, Afganistán, antes de regresar a Casablanca, donde residía con su mujer y dos hijos, todos ellos vestidos al estilo afgano, en el elegante barrio de Gauthier. Horas después de que la ciudad fuese sacudida por cinco grandes explosiones, el 16 de mayo, desapareció.

    Aunque procedía de una familia más modesta, Mejjati mantuvo siempre una gran amistad con Saad el Husseini, originario de Meknes, con el que pudo coordinar los atentados de Casablanca. Husseini, de 35 años, que también está huido, empezó a estudiar en Barcelona antes de dejarse deslumbrar por el Afganistán de los talibanes.

    Curiosamente, Mejjati sigue sin ser considerado por la policía española como integrante del GICM. No así su ad

    latere, Husseini, al que le relaciona con la matanza de Madrid y al que la policía española ya detuvo en 1996 por falsificación de documentos.

    Entre encarcelados en Marruecos y en España, exiliados en Europa y huidos de la justicia, la policía española tiene identificados a 37 supuestos miembros del GICM, pero algunos, como

    Mohamed el Garbuzi, de 47 años, dan la impresión de haberse retirado. En su entrevista con The Guardian, Garbuzi, condenado a 20 años en Marruecos, narra sus reuniones, en Londres, con los servicios secretos británico y marroquí.

    Los primeros marroquíes se trasladaron a Afganistán en 1982 para sumarse a la resistencia antisoviética. Eran musulmanes de rito malekita, pero también había entre ellos seguidores del wahabismo saudí que había prendido en Marruecos. Las últimas generaciones de marroquíes no llegaron a luchar en las montañas, pero sí se entrenaron en los campamentos de Bagram, Jalalabad o Madafat.

    Hubo que esperar a 1998 para que estos ex combatientes, que hasta entonces trabajaban codo con codo con sus correligionarios libios, se independizaran y fundaran el GICM con el propósito de proporcionar un apoyo logístico a Al Qaeda. Casi en el mismo momento aparecen facciones islamistas autóctonas en Yemen y en Argelia. Cuatro años más tarde la dirección del movimiento terrorista les ordenó que pasaran a la acción en su propio país y, en mayo, se estrenaron en Casablanca.

    Desde aquella sangría sólo se ha registrado en Marruecos un terrorismo de muy baja intensidad -apuñalamiento de algún extranjero o de bebedores de alcohol-, pero el gran enfretamiento de finales de enero entre activistas y fuerzas del orden cerca de Meknes ilustra la persistencia del fenómeno que, además, ha cruzado el Estrecho.

    En Madrid, el GICM ha golpeado por encargo de la dirección de Al Qaeda, según sospecha Darif. El cerebro que puso en movimiento a los marroquíes es, según él, el jordano Abu Mussab Zarkaui, que desde su refugió iraquí planea muchos atentados.