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El instructor jefe del 11-M afirma que la pista yihadista surgió el mismo 11-M y que la guerra de Irak elevó el riesgo de atentados

Osama Bin Laden dio "su visto bueno genérico" en octubre de 2003 y reivindicó directamente los atentados el 17 de abril del año siguiente.- La UCIE avisó por escrito de que la alarma de atentados islamistas era crítica antes del 11 de marzo

01-03-07 - EFE / Europa Press / Colpisa

La fase testifical se ha iniciado esta tarde con la declaración del inspector jefe de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) cuando ocurrió el 11-M, José Luis Serrano.

En su declaración afirmó que el mismo día de los atentados la Policía ya pensó que la matanza de los cercanías podía ser obra de terroristas islamistas y que la mayor parte de las indagaciones se orientaron a "una línea determinada". A preguntas de la fiscal Olga Sánchez, añadió que el 13 de marzo los expertos en terrorismo 'yihadista' ya controlaban casi en exclusiva las pesquisas porque la detención de Jamal Zougam, imputado en varias causas de la Audiencia Nacional, supuso "la confirmación" de que buscaban a un comando de esas características.




El inspector jefe sitúa la confirmación de la autoría yihadista en la mañana del 13 de marzo, pero ya el mismo 11-M, "tras una confusión inicial" que provocó que comenzasen a trabajar todos los grupos antiterroristas sin distinción, pasaron dos cosas que apuntaron a los islamistas: primero, por la mañana, el hallazgo de la furgoneta Renault Kangoo, uno de los vehículos utilizados por los terroristas, con un trozo de cartucho de Goma 2, varios detonadores y un casete de rezos coránicos introducido en el aparato musical. Por la tarde, la reivindicación del atentado al diario londinense 'Al Quds al Arabi' por las Brigadas de Abú Hafs el Masri-Al Qaeda, un sello terrorista ya utilizado en la atribución de varias masacres yihadistas en el mundo. "Es el primer dato que nos hace pensar en un atentado islamista", indicó.

El funcionario explicó que Zougam, uno de los cinco primeros detenidos, es un viejo conocido de la UCIE por su relación con dos sumarios abiertos en la Audiencia Nacional, el de la célula española de Al Qaeda que lideró Abú Dahdah y el relacionado con la masacre de Casablanca de mayo de 2003.

La sospecha no hizo sino aumentar por la noche con la reivindicación de los atentados mediante una cinta de vídeo, en nombre del portavoz en Europa de Ansar Al Qaeda, Abú Duján, sobrenombre atribuido al procesado Youssef Belhadj.

Las primeras declaraciones de los detenidos llevaron a la conclusión de que en torno a la figura de Serhane 'el Tunecino', otro viejo conocido de la UCIE, se habían aglutinado fundamentalistas islámistas del 'grupo de Madrid' (Mustafá Maimouni), del 'grupo de Lavapiés' (Zougam) y de la célula de Rabei Osmán 'el Egipcio'.

La investigación del explosivo requisado, robado de Mina Conchita, junto al análisis de las tarjetas telefónicas adquiridas por el comando y al estudio de la localización de sus miembros a través de la señal de los teléfonos móviles, permiten identificar a los principales 'yihadistas', detener a la 'trama asturiana' y llevaron, en la tarde del 3 de abril de 2004, al piso franco de Leganés donde siete terroristas se suicidan al verse acorralado por la Policía.

La desarticulación del 'núcleo duro' del comando cumple el primer objetivo de la Policía, que era atrapar a los terroristas para evitar nuevos atentados, como el fallido del 2 de abril en las vías del AVE Madrid-Sevilla. A partir de ese momento, se activaron todas las líneas de investigación para atrapar a los huidos, buscar a los autores intelectuales y desmantelar al completo la célula y la infraestructura del grupo en España.

El inspector jefe señaló que pronto encontraron pruebas de que el comando que ejecutó la masacre seguía órdenes dictadas el 18 de octubre de 2003 por Osama bin Laden a través de 'Al Yazira' y que justificó semejante ignominia por la implicación del Gobierno de José María Aznar en la invasión de Irak.

El jefe policial aseguró hoy que antes del 11-M 'era conocido que estábamos en una situación de alarma bastante crítica' y enumeró una serie de comunicados y reivindicaciones de acciones terroristas, entre las que destacó la participación de España en la guerra de Irak y los atentados de Casablanca (Marruecos).

El que fuera instructor jefe de la investigación de los atentados, explicó que informaron 'directamente y por escrito' de esa situación de alarma, aunque dijo: 'no sé donde llegaría el escrito de la situación en la que estábamos'. La alarma saltó tras el comunicado del 18 de octubre de 2003 en el que Osama Bin Laden mencionaba por primera vez a España como objetivo real. Estas palabras unidas al proceso de investigación de los atentados de mayo de 2003 en Casablanca y las noticias sobre la evolución de Al Qaeda que experimentaba en la época una progresión hacia el Norte de África y Europa sirvieron de fundamento para considerar que España se encontraba ante un peligro real de atentados.

Entre los comunicados y reivindicaciones, citó el mensaje de Osama Bin Laden, emitido el 18 de octubre de 2003 en la cadena de televisión qatarí Al Yazira, en el que situaba a España, entre otros países occidentales (Japón, Alemania, Estados Unidos o Inglaterra), como objetivos en los que atentar.

También recordó el comunicado emitido en una web islámica el 10 de diciembre de 2003 en el que Al Qaeda establecía una 'estrategia diseñada' para los países que tenían tropas desplazadas en Irak y señalaba a España, junto con Italia y Reino Unido, como 'eslabón más débil'.

De las acciones terroristas, el inspector jefe señaló los atentados de Casablanca (Marruecos) en mayo de 2003, el asesinato el 9 de octubre de un agregado de la Embajada española en Bagdad, el sargento del Ejército del Aire José Antonio Bernal, y el atentado del 27 de noviembre de ese mismo año en Irak en el que murieron siete agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

El funcionario policial explicó que su unidad está especializada en grupos islámicos y se encargaba de las investigaciones relacionadas con la zona geográfica del Magreb. Indicó que una de las principales líneas de investigación tras los atentados fue el estudios de los comunicados y reinvindicaciones de células islamistas en todo el mundo.

Entre ellos, el inspector jefe destacó un comunicado elaborado en septiembre de 2003 y del que se tuvo conocimiento de forma posterior a los atentados, que menciona directamente a España como eslabón más débil de la coalición de intervención en Irak, junto a Italia y Reino Unido. El texto, que demuestra un profundo conocimiento de la realidad política y social española, no se hizo público hasta el 10 de diciembre en la web de difusión de Al Qaeda y fue descubierto después del 11 de marzo de 2004 por los servicios y traducido por el Instituto Elcano.

En el documento se reflejaba la estrategia de los muyaidines en Irak, cuyo fin era el abandono de las tropas y establecía que si se golpeaba a España con 'dos o tres golpes dolorosos' se provocaría o bien la retirada inmediata de las tropas de Irak o que facilitaría la victoria el PSOE y, con ella, esta esperada retirada. Precisaba que 'los golpes' debían tener lugar antes del tercer mes de 2004 en que tendría lugar el proceso electoral en nuestro país.

Este comunicado es sólo uno de los múltiples indicios --más de una decena-- que apuntaban comon objetivo del terrorismo islamista a España, entre los que el inspector jefe citó entre otros, el asesinato del sargento José Bernal Gómez, segundo agregado de Información de la Embajada española en Bagdad, el 9 de octubre del 2003 y el atentado contra los agentes del CNI, también en Irak.

El agente, hoy analista de la Comisaría General de Información, aseguró que Al Qaeda fue preparando el trasfondo o justificación intelectual del 11-M desde septiembre de 2003 y su escalada de amenazas contra España se concretó con el asesinato de ocho agentes del CNI en Irak, el 9 de octubre y el 24 de noviembre de ese año. El 12 de noviembre se produjo el atentado contra las tropas italianas en Nasiriya, que, como las españolas, habían sido objeto de amenaza directa.

Según Serrano, el llamamiento que Bin Laden hizo el 18 de octubre a atentar contra España, por el envío de tropas a Irak, supuso "el visto bueno genérico de la dirección de Al Qaeda para atentar en cualquier lugar y en cualquier momento".

Tras las reivindicaciones de los autores de la masacre de Madrid, fue Bin Laden quien la reivindicó en un vídeo el 15 de abril. "Dijo los atentados de Europa, pero no había habido otros", explicó Serrano.