16/11/06

La Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo atribuye los atentados a la postura de España en las Azores y la guerra de Irak

  • Escrito de Conclusiones Provisionales de la Asociación 11-M Afectados Terrorismo

  • El escrito pide penas de 39.000 años para 10 acusados del 11-M

    16-11-06 - José Yoldi (EL PAÍS)

    La Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, que preside Pilar Manjón, presentó ayer su escrito de conclusiones provisionales en el que solicita penas de entre 38.654 y 39.053 años de prisión para 10 de los 29 procesados por los atentados de los trenes de cercanías de Madrid el 11 de marzo de 2004 y el suicidio de siete terroristas en Leganés (Madrid) del 3 de abril, en el que resultó muerto el geo Francisco Javier Torronteras. Para los 19 restantes acusados solicitan penas entre 11 y 40 años de cárcel. En total esta asociación solicita casi 120.000 años de prisión más que la petición de la Fiscalía.

    El equipo jurídico de la Asociación pide 39.053 años de cárcel para el ex minero José Emilio Suárez Trashorras y 39.049 años para su cuñado Antonio Toro, su esposa, Carmen Toro y el confidente Rafá Zouhier, a los que considera autores por cooperación necesaria, tanto de los atentados de los trenes de la muerte, como del bombazo con el que se suicidaron los siete activistas de Leganés.

    Los restantes procesados para los que la Asociación reclama penas milenarias son: Jamal Zougam, Basel Ghalyoun y Abdelmajid Bouchar, considerados autores materiales de la colocación de las bombas en los trenes, junto con los siete suicidas de Leganés y otros tres huidos; y los considerados autores intelectuales, Rabei Osman el Sayed, Mohamed el Egipcio; Hassan el Haski y Youssef Belhadj.

    Obviamente, por imperativo legal, en caso de ser condenados, la pena máxima que cualquiera de ellos cumplirá no podrá exceder de los 40 años de prisión.

    Para los 19 procesados restantes el escrito de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo solicita penas que oscilan entre los 11 y los 40 años y 6 meses de prisión.

    Las peticiones son más elevadas que las solicitadas la semana pasada por la fiscalía, ya que en varios casos el equipo jurídico de la asociación ha entendido que los procesados no habían incurrido en delito de colaboración con banda terrorista, sino que directamente pertenecían al grupo.

    El impulso de Osama

    El escrito de conclusiones de la Asociación 11-M coincide básicamente en su relato de hechos con las tesis defendidas por la fiscalía. Así, se recogen los informes de Europol y del Centro Nacional de Inteligencia alertando de los riesgos de atentados de grupos terroristas islamistas a propósito de las posturas adoptadas por España en la reunión de las Azores y en la guerra de Irak.

    El escrito menciona las amenazas expresas lanzadas por Osama Bin Laden contra España el 18 de octubre de 2003. En el comunicado se hace un llamamiento a todos los musulmanes del mundo para que atenten en cualquier lugar y momento contra los intereses de España, EE UU, Reino Unido, Australia, Polonia, Japón, Italia y Kuwait.

    La preparación de los atentados se inició tras ese comunicado, ya que el terrorismo islámico no depende de una estructura jerárquica concreta, sino que la célula en mejores condiciones realiza la acción.

    "En la célula del 11-M se observa el doble liderazgo ejercido por Serhane ben Abdelmajid Fakhet [Serhane el Tunecino] como enlace con Al Qaeda y coordinador de grupos y el de Jamal Ahmidan en el ámbito operativo", dice el escrito.

    El Tunecino, según la asociación, "fue el impulsor de los atentados, busca medios y gente para realizar la misión que ya habían tomado: atentar en España como reacción al conflicto de Irak y Afganistán".

    El jefe operativo, según el escrito, fue Jamal Ahmidan, que murió en el suicidio colectivo de Leganés, pero previamente había ido a Asturias a proveerse de dinamita para la realización de los atentados.

    El escrito difiere del fiscal en considerar a Carmen y Antonio Toro y a Rafá Zouhier como personas que participaron en la trama de proporcionar explosivos a los terroristas a pesar de conocer su peligrosidad.