9/6/05

El 11-M es un claro ejemplo del terrorismo islámico, según un informe de los servicios secretos europeos

El documento confidencial muestra su preocupación por el vivero terrorista que genera la guerra de Irak

09-06-05 - Cadena SER

Los atentados del 11 de marzo en Madrid son un claro ejemplo de la actividad en Europa del terrorismo islámico internacional. Así lo señala un documento confidencial del CGT – el grupo de trabajo antiterrorista que agrupa a los servicios secretos de la UE, más Suiza y Noruega– al que ha tenido acceso la Cadena SER. El informe no arroja ningún tipo de duda sobre que los atentados de Madrid fueron cometidos por terroristas islámicos, en su mayoría de origen marroquí, que utilizaron artefactos elaborados con explosivo ‘Goma 2 Eco’ y teléfonos móviles.

Un documento confidencial del CTG. (Grupo de trabajo antiterrorista que reúne a los servicios de Inteligencia de todos los países de la Unión Europea, más Suiza y Noruega), establece, sin ningún tipo de duda, que el atentado del 11-M fue cometido por terroristas islámicos.

En el mismo documento, los servicios secretos europeos expresan su preocupación por el futuro desplazamiento de los terroristas que ahora mismo están en Irak como zona de actuación y entrenamiento.

Este Grupo antiterrorista, el CTG, se constituyó en Europa, en septiembre de 2001, con el objetivo de analizar y dar una respuesta conjunta a la amenaza terrorista tras los atentados del 11-S contra las Torres Gemelas de Nueva York.

El documento, que lleva el sello de confidencial, indica que las redes que comparten la ideología de Al Qaeda no han mantenido contactos recientes ni personales con el núcleo dirigente de la organización.

Según los Servicios de Inteligencia europeos, el aislamiento de la cúpula de Al Qaeda y la ausencia de contacto directo con las células es fruto tanto del aumento de la presión policial como de la propia presencia de tropas internacionales en Afganistán.


Preocupación por la guerra de Irak y la post-guerra

Sin embargo, advierte que estas redes siguen estando operativas y no han dejado de ser un peligro potencial para la seguridad, especialmente para los intereses de países como Estados Unidos, Israel, Arabia Saudí, Jordania o Pakistán.

En su evaluación sobre la amenaza terrorista, los servicios secretos europeos expresan una doble preocupación: El efecto movilizador que la guerra de Irak, y especialmente la post-guerra, ha provocado en las redes del terrorismo islámico y, sobre todo, el futuro desplazamiento de los activistas que han ido a Irak y que saldrán de allí cuando se estabilice el país.

En cuanto a Europa se refiere, este informe confidencial, elaborado por el Grupo de trabajo antiterrorista, indica que las células europeas mantiene su movilidad y capacidad operativa, como han demostrado los planes descubiertos en España para atentar contra la Audiencia Nacional o el intento de asesinato de un alto cargo iraki, en Berlín, la pasada Navidad.


En Holanda se intentó emular el suicidio de Leganés

El documento sólo pone como ejemplo de funcionamiento y actuación de estas redes islamistas en Europa Occidental dos ejemplos: el atentado del 11-M en Madrid y el asesinato en Holanda, del pintor Teo Van Gogh.

En el caso holandés, el documento recuerda que tras la detención de los sospechosos del asesinato, varios individuos se atrincheraron, en lo que parece ser –añade- un “intento de emular” lo que ocurrió en Leganés., tras el 11-M

Respecto al atentado del 11-M de 2004, el documento confidencial elaborado los servicios secretos europeos no expresa ninguna duda sobre la autoría islámica. El atentado, dicen, fue cometido por terroristas islámicos, en su mayoría de origen marroquí, con artefactos explosivos improvisados, para cuya confección utilizaron Goma 2 Eco y teléfonos móviles.


El caso español es citado en dos ocasiones

El caso español es mencionado en dos ocasiones a lo largo del documento, como ejemplo de las pautas de actuación del terrorismo internacional.

Tanto los explosivos colocados en los trenes de cercanías, como el posterior intento de atentado contra el AVE reflejan que las células del terrorismo islámico colocan entre sus objetivos potenciales, no sólo los edificios oficiales y las embajadas, sino también las infraestructuras civiles con la intención de provocar el mayor daño posible entre la población civil.