20-09-06 - Camilo Valdecantos (EL PAÍS)
La gota desbordó el vaso parlamentario. El PP decidió abrir el curso político en el Congreso con una interpelación sobre el 11-M, en la que aireaba sus sospechas sobre la implicación de policías, guardias civiles, militantes socialistas o servicios de información en maniobras para no evitar la matanza, y ayer defendió una moción sobre el mismo asunto. La respuesta no tiene precedentes: todos los grupos parlamentarios plantaron a los populares en su intento de revivir teorías conspirativas sobre el mayor atentado de la historia de España. Los portavoces, desde sus escaños, sin subir a la tribuna, en un gesto de clara negativa a enredarse en las propuestas del PP, se limitaron a dar lectura a una enmienda de sustitución que habían firmado de forma conjunta frente a las pretensiones del PP.
Para ahondar aún más la soledad el PP, el resto de los grupos anunció que hoy, miércoles, celebran una conferencia de prensa conjunta para contestar a la moción que ayer defendió en el Pleno la diputada popular Alicia Castro.
La parlamentaria calificó su propuesta (derrotada por 175 votos frente a los 135 de su grupo) como de petición de información. La moción solicitaba informes sobre los explosivos utilizados en el atentado; "contradicciones sobre la mochila de Vallecas"; "destrucción de pruebas", inspección de vehículos relacionados con el múltiple crimen y, en definitiva, los elementos que ha ido manejando El Mundo en sus informaciones y al que la diputada volvió a citar ayer en su intervención.
Castro fue mucho más allá de lo informativo y volvió a manejar las ideas de conspiración, aunque sin utilizar nunca esta palabra, salvo para volverla del revés: "Olvídense de delirantes conspiraciones en las que nunca hemos participado ni participaremos". Pero los tiros tenían una diana muy precisa: "El Gobierno es responsable de informes falsos, de ocultación de pruebas y de todo tipo de obstáculos a la actuación judicial". La extrema gravedad de estas acusaciones la completó la portavoz del PP asegurando que lo anterior "son hechos que están recogidos en el sumario y que, probablemente, son una de las causas que impiden que, dos años después, no sepamos aún quién atentó contra nuestra sociedad".
La diputada Castro puso abiertamente en duda la autoría islamista del atentado y apuntó una vez más a la participación de ETA. Según dijo en la tribuna, el Gobierno se empeña en "dar credibilidad y validez a hechos que han quedado invalidados como pruebas en el sumario" y citó: "Son la mochila de Vallecas, la furgoneta Renault Kangoo o el Skoda Fabia (...), en los que ustedes se basan para asegurar que fueron los islamistas y no otros quienes cometieron los atentados. Intentan, además, hacer creer que el informe que relaciona a la banda terrorista ETA con el 11-M no existe, sin explicar por qué lo que un día existió hoy no existe o ha desaparecido". La diputada concluyó con una advertencia: el PP no está dispuesto a cejar en su empeño de poner en duda la autoría islamista del atentado. Castro aseguró: "Sepan que si no nos muestran la verdad, no les quepa la menor duda de que otros, mal que les pese, lo harán por ustedes".
Apoyo a los jueces
Frente a la pretensión del Grupo Popular, el resto de la Cámara firmó una enmienda de sustitución, rechazada por los populares, en la que se dice que el Congreso "manifiesta su pleno apoyo a las instituciones del Estado de derecho en relación con los atentados del 11 de marzo de 2004, y su total confianza en las investigaciones que están llevando a cabo las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado".
Un segundo punto establecía que la Cámara ofrece "su respaldo y respeto a la labor independiente de instrucción, investigación y enjuiciamiento que desarrollan la fiscalía y los jueces y tribunales, desde la convicción de que en nuestro Estado de derecho son estas instituciones las que tienen que esclarecer la verdad material y penal de los atentados del 11 de marzo".
Por fin, la enmienda planteaba que el Congreso manifiesta "su reiteración de las conclusiones de la Comisión de Investigación sobre los atentados del 11 de marzo aprobadas por el Congreso de los Diputados, para mejorar la atención a las víctimas, prevenir nuevos atentados e incrementar las condiciones de seguridad".
La sorpresa parlamentaria consistió en que los distintos portavoces se limitaron a levantarse en su escaño y dar lectura, casi literal, al texto anterior, con levísimos subrayados.
El más parco fue el socialista Antonio Hernando, que deslizó en su lectura la expresión de que ellos apoyaban "como el resto de los grupos de la Cámara excepto el PP"... cada uno de los tres puntos de la enmienda.
Uxue Barkos, de Nafarroa Bai (NB), pidió que no se hablase "del resto" de grupos sino de "todos" ante el PP.
Emilio Olabarria (PNV) puso la nota jurídica aduciendo el principio de que nadie puede ir contra sus propios actos y, por tanto, su grupo, se atiene a lo dicho por la comisión de investigación.
Joan Puig (ERC) acabó con un "señor Acebes, señor Zaplana, señor Aznar: escuchen".
Gaspar Llamazares se dolió de que a estas alturas resulte "necesario luchar por lo que es evidente". Jordi Jane (CiU) también hizo una breve excursión para explicar que su grupo se atiene a la verdad judicial y que siempre ha sido contrario a mezclar las investigaciones parlamentarias con procesos judiciales en curso.
Correa de transmisión (Editorial de EL PAÍS)
Como continuación de la interpelación planteada la semana pasada, el PP presentó ayer ante el pleno del Congreso una moción sobre el 11-M en la que interroga al Gobierno sobre distintos aspectos de la investigación; sobre aquellos, precisamente, que han venido siendo utilizados por un periódico como reclamo para su teoría de la conspiración. Lo que convierte al asunto en un serio problema político no son los delirios de un medio de comunicación, sino que un partido que representa a cerca de 10 millones de votantes se preste a ser utilizado como correa de transmisión.
Toda interpelación, dice el reglamento del Congreso, "podrá dar lugar a una moción en que la Cámara manifieste su posición". De manera que se trata de hacer que el Parlamento en pleno se pronuncie sobre una hipótesis periodística, no avalada por prueba alguna (como sus propios guionistas admiten) y cuyo mero enunciado supone un claro intento de deslegitimación de instituciones y poderes democráticos. La hipótesis de la conspiración une a actores tan diferentes como la policía, ETA y servicios secretos extranjeros detrás del objetivo compartido de provocar la derrota electoral del PP en beneficio del PSOE.
Esto último resulta tan excesivo que Mariano Rajoy ha advertido estos días de que no admitiría en su partido a cualquiera que acusase al PSOE de estar en esa trama. Sin embargo, los autores del libreto seguido por el PP en su moción no dejan de insinuarlo de la manera más retorcida: admiten que no hay pruebas, pero afirman a continuación que la negativa del Gobierno a investigar sobre el "autor intelectual" de los atentados avala la sospecha.
Desde esta lógica precisa planteó el PP su moción, exigiendo explicaciones al Gobierno y pronunciamiento al Parlamento sobre la mochila, la furgoneta Kangoo, el tipo de explosivos utilizados y otras exclusivas de El Mundo, aprovechando algunas lagunas que existen en todo sumario para rellenarlas con conjeturas atendiendo al guión previo. Con la hipocresía adicional de decir que no se acusa de nada: sólo se exige que se investigue. En los últimos días las insinuaciones han pasado a mayores, con acusaciones como que el Gobierno actual ha ocultado o hecho desaparecer informes policiales que apoyarían la hipótesis de la implicación de ETA. Es una acusación muy grave que, si no se prueba, debería tener consecuencias políticas para quienes la han lanzado.
Las interpretaciones fantasiosas sobre asuntos dramáticos siempre encuentran audiencia. Que haya medios de comunicación que aprovechen la credulidad de muchas personas para intrigar sobre los verdaderos autores del 11-M, a despecho de las evidencias materiales y de la semejanza con otros atentados islamistas de masas, resulta penoso; pero no tanto como ver al PP exigiendo explicaciones al Gobierno de España sobre esas fantásticas insinuaciones. La respuesta de todos los partidos ayer en el Congreso, al plantar en redondo al PP y negarse a debatir con su portavoz, no hace sino institucionalizar un creciente malestar que el primer partido de la oposición haría bien en pararse a sopesar.
Sumarios paralelos (Javier Pradera)
La interpelación urgente presentada la semana pasada por el portavoz parlamentario del PP para exigir el "esclarecimiento de la verdad" del 11-M prosiguió la estrategia puesta en marcha por el principal partido de la oposición desde que perdió el poder hace dos años y medio: encenagar las aguas, negar las evidencias y restar legitimidad a la investigación judicial de la Audiencia Nacional; a juicio de Eduardo Zaplana, seguirían existiendo "muchas más sombras que luces" en torno al sangriento atentado. Dictado ya el auto de procesamiento, los hechos acreditados por la instrucción sumarial se corresponden a grandes líneas, sin embargo, con las pautas seguidas por el terrorismo islamista en las matanzas de Nueva York, Casablanca, Londres y Bombay. Los intentos políticos y periodísticos de condicionar desde fuera las diligencias a fin de buscar otra autoría han sido infructuosos: también las presiones para arrebatar la instrucción del sumario al juez Juan del Olmo -poco sumiso a las órdenes dictadas por los medios de comunicación- fracasaron definitivamente la semana pasada cuando el Consejo General del Poder Judicial se limitó a considerar como falta leve una equivocación inintencionada en un trámite menor. Los huecos, discontinuidades y confusiones -inevitables- del relato judicial resultante se deben en gran medida a las dificultades intrínsecas de una investigación compleja, agravadas tras el suicidio en Leganés del núcleo fundamental de los autores de la bárbara acción: las incógnitas aún por despejar no afectan ni al sentido ni a la trama básica de los acontecimientos.
La nueva moción del Grupo Popular sobre la materia debatida ayer en el Congreso retomó los supuestos puntos oscuros de las investigaciones sumariales (la furgoneta abandonada en Alcalá, la mochila trasladada a Vallecas, la dinamita utilizada, etc.) para invalidar la instrucción en su conjunto. A la hora de sembrar dudas, lanzar sospechas y sugerir insidias en torno al trabajo policial y judicial del 11-M, el PP ha contado con la inestimable ayuda de los periodistas de El Mundo y de la radio de los obispos, que se han dedicado desde hace dos años a construir un sumario paralelo de la señorita Pepys para fundamentar unas conclusiones prefijadas de antemano: un enloquecido cómic de imágenes abigarradas dibujado por un lápiz delirante.
El procedimiento de esos supuestos periodistas de investigación es presentar, como si fuesen hipótesis de trabajo verosímiles, una serie de conjeturas descabelladas para exigir a la policía y a los jueces que centren todos sus esfuerzos en investigarlas. Esa falseada narración atribuye a los terroristas islamistas una participación a lo sumo subalterna en la ejecución material del atentado, supuestamente organizado por un estado mayor conjunto formado por ETA, espías extranjeros y miembros de los cuerpos de seguridad y de inteligencia españoles a fin de hacer perder las elecciones al PP y elevar a Zapatero al poder; sabedor de su deuda con los terroristas, el presidente del Gobierno boicotearía conscientemente la investigación del 11-M. Esa extravagante tesis se acoge a las reglas de la probatio diabolica: quienes la formulan no están obligados a demostrar su veracidad y corresponde a quienes la rechazan probar su falsedad. En el montaje de esa tergiversación desempeñan un papel estelar los delincuentes comunes y confidentes policiales que ayudaron a los islamistas a preparar el crimen y que están imputados en el sumario: sus declaraciones -inverosímiles, cambiantes y autoexculpadoras- son aceptadas como la verdad del Evangelio.
Las motivaciones de los periodistas que tratan de sustituir en su tarea investigadora y enjuiciadora al Poder Judicial mezclan las apuestas políticas con las estrategias comerciales; su ensordecedor ruido mediático se mantendría, sin embargo, dentro de esa burbuja lunática si el PP no hiciese suya tal fabulación. Los dirigentes populares han roto los códigos de comportamiento democrático propios de un Estado de derecho al utilizar la sede del Parlamento para poner en cuestión no sólo la independencia del Poder Judicial sino también la lealtad institucional de los miembros de los cuerpos de seguridad que practicaron las detenciones de los sospechosos del 11-M en las semanas siguientes a la perpetración del crimen: mientras era ministro del Interior el hoy secretario general del PP, Ángel Acebes.
20/9/06
Todos los grupos del Congreso se plantan ante el PP y su teoría conspirativa del 11-M
19/9/06
Todos los partidos rechazan en el Congreso la teoría conspirativa del PP sobre el 11-M
Los grupos han respaldado la investigación de la policía y la Justicia con una enmienda a la moción de los 'populares'
19-09-06 - Agencias
El Pleno del Congreso de los Diputados ha debatido esta tarde una moción presentada por el Partido Popular (PP) que exigía “el esclarecimiento de la verdad de los atentados” del 11 de marzo de 2004 en Madrid, que causaron la muerte a 191 personas. Todos los grupos parlamentarios a excepción precisamente del PP han pactado una enmienda de sustitución en la que expresan su “total confianza” en la investigación llevada a cabo por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y por la Audiencia Nacional. La moción ha sido rechazada por el Congreso por 135 votos a favor, 175 en contra y ninguna abstención.
El pasado día 13, el PP interpeló al ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, al respecto de esta cuestión, y al día siguiente presentó la moción que se debate esta tarde para intentar prolongar la investigación del 11-M en el ámbito parlamentario. El portavoz de esa formación en el Congreso, Eduardo Zaplana, destacó en su momento que entre las conclusiones de la comisión parlamentaria llevada a cabo en 2005 y la instrucción judicial del caso existen “flagrantes contradicciones”.
”Total confianza” del resto de grupos
Es por ello que ha exigido al Gobierno que aclare diversos aspectos de la investigación, que van desde el tipo de explosivo empleado por los terroristas a cómo se custodió una de las bolsas que contenían las bombas y que no estalló cuando debía hacerlo. El PP ha instado además al Ejecutivo a remitir al Parlamento en el plazo de una semana una serie de informes sobre la investigación, y a dar las explicaciones “solicitadas en el debate” del día 13 y que, según dice, Rubalcaba “rehusó contestar”.
Los grupos parlamentarios del PSOE, Convergència y Unió, el Partido Nacionalista Vasco, Coalición Canaria, Esquerra Republicana de Catalunya e Izquierda Unida, además del Grupo Mixto, han consensuado una enmienda a la moción del PP en la que manifiestan su “total confianza en las investigaciones que están llevando a cabo las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”, y su “respaldo respeto a la labor independiente de instrucción, investigación y enjuiciamiento” de fiscales y jueces. Añaden además que tienen la “convicción” de que en un Estado de Derecho “son estas instituciones las que tienen que esclarecer la verdad material y penal” de los atentados.
Las conjeturas que Zaplana se calla
La enmienda se remite a las conclusiones de la comisión parlamentaria que investigó los atentados, y que fueron aprobadas por el Congreso en junio de 2005. Precisamente esta circunstancia le ha servido a Zaplana para ironizar. Rechaza el portavoz parlamentario del PP la enmienda porque su texto no se remite a lo que “está a debate” y sus firmantes sólo buscan “confundir”. Y va más allá al afirmar que el resto de grupos no se ha “esmerado mucho” a la hora de redactar la enmienda: “Desde que no está Alfredo Pérez Rubalcaba han perdido mucho. Están poco hábiles”. El mencionado pasó antes hace unos meses de portavoz parlamentario del PSOE a ministro de Interior.
Zaplana ha explicado que “naturalmente” su grupo comparte el apoyo a la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que recoge el texto conjunto, pero ése no es en su opinión el “asunto a debate”. El PP vuelve así a acusar al Gobierno de “no querer colaborar en la investigación” de los atentados. “El por qué, no lo sé. Tengo conjeturas al respecto, pero no las diré jamás”, ha concluido. En el Congreso, el PP no ha aceptado esta tarde la enmienda porque “es de sustitución y no de adición”, y por tanto se ha votado su moción tal y como estaba redactada. Y ha sido rechazada.
Zaplana: "El Gobierno está ocultando en algún caso información sobre el 11-M"
19-09-06 - Informativostelecino.com
El portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Eduardo Zaplana, ha lanzado duras acusaciones contra el Gobierno socialista en torno a la investigación sobre los atentados del 11-M. Según Zaplana el ejecutivo no está aportando "ningún tipo de información" e incluso está "ocultándola en algún caso".
En declaraciones a La Mirada Crítica de Telecinco, ha afirmado que "está ocultando en información es evidente, y le hemos pedido informes que dicen que no existían pero parece ser que sí existen", aseguró.
Para Zaplana la tesis de su partido sobre la autoría del 11-M no está formada pues está "demostrado por el juez instructor del sumario, quien dice que no puede llegar a conclusiones satisfactorias y que queda mucho por averiguar". El PP no defiende ninguna tesis en concreto, aparte de la necesidad de "conocer la verdad, de recabar información" sobre el atentado.
El portavoz popular le pregunta al ejecutivo porque no "de una vez por todas deja claro ante la opinión pública cual es su verdad, cual es su posición, en qué la basa y por qué el PP está equivocado en estas denuncias y solicitudes de información", argumentó.
En este sentido, manifestó que le extraña "muchísimo" que las mismas personas que los días 12 y 13 de marzo decían que querían saber la verdad, después hayan decidido que esa verdad "ya no le interesa a nadie", al tiempo que acusó al Gobierno de dar explicaciones solamente cuando el PP le "obliga" a que se exprese, aunque no responda a sus "inquietudes".
Para concluir, recordó que en EEUU la comisión de investigación sobre el 11-S duró tres años, y en el Reino Unido la comisión no se ha cerrado todavía y el Gobierno ha nombrado un ministro especial para que informe a la Cámara sobre los avances. Mientras, en España, según subrayó, la respuesta es que "de este tema no se habla".
17/9/06
Un «hombre clave» en la «teoría de la conspiración» del 11-M fingió un atentado
17-09-06 - Andrés Suárez Gijon (ABC)
Nuevo fiasco para la «teoría de la conspiración». La Policía y la Guardia Civil concluyen que el tiroteo que Francisco Javier Lavandera Villazón -para el periódico «El Mundo», «testigo clave» en la trama asturiana de los atentados del 11-M- denunció haber sufrido nunca se produjo y que la presunta bomba que encontró en el portal de su casa no fue otra cosa que una bolsa con «envoltorios de galletas».
Hace unos días se conoció la transcripción de una conversación del ex minero Emilio Suárez Trashorras en lacárcel, en la que el procesado por los atentados del 11-M señalaba a sus padres que «mientras «El Mundo» pague, les cuento la Guerra Civil». Esa transcripción y ahora los informes de la Policía y la Guardia Civil desacreditan por completo a Trashorras y Lavandera, los dos pilares en los que «El Mundo» ha montado su «teoría de la conspiración».
Precisamente, «El Mundo» publicó hace unos días un adelanto del libro «A tumba abierta», una biografía escrita por el periodista Fernando Múgica y editada por «La esfera de los libros», que recoge las vivencias de Lavandera en su trabajo en la mina, como mercenario en África o portero en clubes de alterne.
«No factible»
El pasado 5 de julio, a las siete de la tarde, Francisco Javier Lavandera Villazón se presentó ante la Guardia Civil de Gijón para denunciar que había sido objeto de varios disparos por parte de una persona desconocida. Detrás del suceso estarían, según su última versión, las polémicas declaraciones realizadas por él y vinculadas a los atentados del 11 de marzo.
La investigación policial, sin embargo, rechaza estas tesis. Tal y como recogen dos informes de la Guardia Civil y la Policía Nacional a los que ha tenido acceso «El Comercio» de Gijón, las pruebas de huellas y balística practicadas en el lugar del suceso demuestran la existencia de «diversas contradicciones» que hacen que su relato sobre los hechos «presente incompatibilidades insalvables, no siendo factible». Los informes indican, además, que la denuncia del testigo del 11-M sobre el hallazgo de una bolsa con un artefacto explosivo en el portal de su casa no es cierta, dado que la intervención policial sólo detectó una bolsa de basura «con azucarillos y envoltorios de galletas».
Lavandera, supuesto «testigo clave» de la trama asturiana del 11-M tras haber denunciando con antelación a los atentados la existencia de una red de venta de dinamita en el Principado, denunció a principios de verano un intento de atentado en el que una persona le había disparado en varias ocasiones cuando se dirigía a su casa del monte Deva, en Gijón. En su testimonio ante las fuerzas de seguridad, Lavandera declaró que había realizado una maniobra evasiva para huir de su agresor, efectuando además varios disparos contra el mismo.
Sin embargo, los informes elaborados por la Guardia Civil y la Policía Nacional, que en ambos casos ya han sido remitidos al Ministerio del Interior, apuntan a que los detalles del relato de Lavandera no tienen base real o, directamente, son falsos.
Tal y como se recoge en las pesquisas de las Fuerzas de Seguridad, la primera declaración efectuada por Lavandera «no aporta dato alguno que facilite la investigación», proporcionando por el contrario otros «que inducen a sospecha». Es el caso, dice el documento, de su respuesta a la pregunta de si había hecho uso de algún arma. A dicha pregunta «manifiesta que el día anterior había dado muerte a un pollo usando una escopeta, motivo por el que podría tener restos de pólvora» en el cuerpo o la ropa.
Análisis de balística
En cuanto a las pesquisas efectuadas por los agentes en el lugar de los hechos, las conclusiones también tienden a poner en duda de forma contundente el relato del testigo. Es el caso del informe técnico elaborado por el equipo de atestados de la Guardia Civil de Tráfico del Destacamento de Gijón, a partir del relato de Lavandera sobre las maniobras efectuadas y de las huellas dejadas sobre el terreno. La reflexión es clara. Existen, puntualiza el documento, «diversas contradicciones entre la declaración sobre la maniobra y las huellas dejadas».
La inspección de la zona por parte de los técnicos -que sí hallaron tres impactos «al parecer de bala» en el vehículo de Lavandera- concluyó con el hallazgo de fragmentos metálicos «presumiblemente pertenecientes a un proyectil» y de astillas de vidrio, pero nada más. Se realizaron inspecciones, prosigue el informe, en busca de munición, indicios, pruebas, vestigios o testigos, «todo ello con resultado negativo».
A partir de ahí, el análisis del Departamento de Balística y Trazas Instrumentales de la Guardia Civil arroja un resumen argumentado. «A la vista de la reconstrucción en 3D de los hechos y planteada como hipótesis cierta la sucesión de hechos narrada por Lavandera, presenta incompatibilidades insalvables, no siendo factible».
Posible apertura de expediente
Los informes de las Fuerzas de Seguridad vienen además a desmentir otra de las aseveraciones de Lavandera, que afirmó que tras la muerte de su mujer halló en su portal una bolsa que contenía un artefacto explosivo. La intervención policial, por contra, «comprobó que era tan sólo una bolsa de basura con azucarillos y envoltorios de galletas». El conjunto de las investigaciones continúa abierto de forma que no se descarta la posibilidad de que puedan abrirse resoluciones administrativas o de otro orden contra Lavandera.
El nombre de ese testigo protegido saltó a los medios de comunicación -a través de «El Mundo»- ocho meses después del 11-M. En una cinta magnetofónica, encontrada casualmente en el cuartelillo de la Guardia Civil de la localidad asturiana de Cancienes, se escuchaba su voz con claridad. Su interlocutor era un agente de Información de la Benemérita -Jesús Campillo- que, al parecer, le había grabado la conversación sin que él se diera cuenta. En la cinta, Lavandera advertía supuestamente a las autoridades de que «Antonio Toro y sus amigos buscaban a alguien que supiera fabricar detonadores para bombas con teléfonos móviles».
Conclusiones del informe policial: «Ni rodadas de vehículo, ni restos de cristales, ni casquillos ni proyectiles»
«El presunto homicida hubiera recorrido catorce metros en un segundo... Imposible»
18-09-06 - J. L. L. (ABC)
«Ni rodadas de vehículo, ni restos de cristales, ni casquillos ni proyectiles». El escrito de conclusiones que elevan la Guardia Civil y la Policía de Asturias al Ministerio del Interior desmonta de forma contundente la denuncia por intento de homicidio presentada por Francisco Javier Lavandera, considerado por «El Mundo» un «hombre clave» en la «teoría de la conspiración» del 11-M. Por su interés, reproducimos el texto íntegro del documento, al que ha tenido acceso ABC:
«El 5 de julio el señor Lavandera denuncia en la Comandancia de la Guardia Civil de Gijón que sobre las 17.30 horas de ese día fue objeto de varios disparos por parte de una persona desconocida cuando se dirigía a una finca utilizando el vehículo de su madre. Tras tomarle declaración, la Guardia Civil inicia una exhaustiva investigación en la que, desde el primer momento, se observan puntos oscuros puesto que, por una parte, el denunciante no aporta dato alguno que facilite la investigación y, por otra, proporciona otros que inducen a sospechar que se encontraban ante una denuncia falsa, como, por ejemplo, cuando manifiesta ante la pregunta sobre si él había hecho uso de algún arma, que el día anterior había dado muerte a un pollo usando una escopeta, motivo por el cual podría tener restos de pólvora en su cuerpo y ropa. Efectivamente, la «prueba de parafina» a la que fue sometido ratificó que en su cuerpo había restos de haber disparado recientemente.
»A la vista del resultado de las investigaciones y pruebas periciales practicadas, los peritos criminalistas de la Guardia Civil concluyen que «la sucesión de hechos narrada presenta incompatibilidades insalvables con la reconstrucción efectuada, no siendo factible. Según el señor Lavandera, que días más tarde -el 9 de julio- concedería una entrevista en exclusiva al periódico «El Mundo» narrando lo sucedido, cuando él se encontraba deteniendo su vehículo en las proximidades de una finca en las inmediaciones del monte Deva, cerca de Gijón, recibió un primer disparo en el parabrisas del vehículo por parte de una persona desconocida que se encontraba en las proximidades de un árbol situado a unos 15 metros de distancia, prácticamente frente al vehículo.
»Según relata el propio Lavandera, a partir de ese instante él realiza una rápida maniobra de evasión, consistente en salir marcha atrás y girar completamente el volante para situar su vehículo en dirección contraria a la que inicialmente traía y, de esta manera, poder escapar de la agresión. Mientras realizaba esa maniobra recibió otros dos impactos de bala que penetraron también por el parabrisas de su vehículo, con la fortuna de que el primero de los tres impactó en el espejo retrovisor interior, el segundo en el volante y el tercero atravesó la parte del habitáculo del acompañante, por lo que no resultó herido.
»Pues bien, los técnicos de la Guardia Civil realizaron diversos estudios de balística y trayectoria de disparos, partiendo de la inspección ocular tanto del lugar de los hechos como del vehículo que recibió los disparos.
»Una vez determinadas las trayectorias y correlación de los disparos y sobre la base del relato de los hechos denunciados por el señor Lavandera, realizaron una reconstrucción siguiendo fielmente la secuencia de la maniobra evasiva y la sucesión de los disparos, concluyendo que, dado que los tres disparos entran por el parabrisas, para que tales hechos fueran ciertos, el tirador debía haber ido realizando un recorrido a pie entre disparo y disparo para situarse frente al parabrisas mientras el vehículo hacía un giro brusco y muy rápido de 180 grados.
Sin permiso de conducir
»Tal maniobra por parte del presunto homicida habría requerido que éste hubiera recorrido la distancia de 14 metros en un segundo por una zona de vegetación y despreciando los tiempos de inicio de la carrera y adopción de posición de disparos, circunstancia a todas luces IMPOSIBLE (en mayúsculas en el escrito).
»Pero, además de esa prueba irrefutable, hay otras sospechas en la investigación que hacen dudar de la veracidad de la denuncia presentada por el señor Lavandera, a saber:
»-En el lugar donde dice que ocurrieron los hechos, un camino de tierra en un día de mal tiempo, no se localizó evidencia alguna de haber sucedido tales hechos: ni rodadas del vehículo, ni resto de cristales de las lunas que resultaron rotas, ni casquillos procedentes de los disparos ni proyectiles.
»-Tras ampliar el círculo de inspección ocular se localizaron restos -rodadas y cristales de lunas-, pero en una zona situada a más de trescientos metros de la que el señor Lavandera dice que ocurrieron los hechos.
»-Los casquillos no han aparecido, siendo muy extraño que en una situación con ese grado de tensión el agresor se dedique a recogerlos. Lavandera manifestó en sus declaraciones a «El Mundo» que no se encontrarían los casquillos porque probablemente habrían utilizado un revólver -arma que no expulsa los casquillos-, pero la Guardia Civil determina que los proyectiles hallados en el interior del vehículo habían sido disparados por una pistola, no por un revólver.
»-El informe de balística determina que las trayectorias inversas de los tres disparos confluyen en un único punto situado en el frontal del vehículo, a 3,5 metros de distancia. Es decir, lo más probable es que los tres disparos fueron realizados estando el vehículo parado, por un único tirador situado a unos 3,5 metros de distancia frente al vehículo, ¿para simular una agresión y posteriormente denunciarla?
«-Por si todo esto fuera poco, el señor Lavandera no tiene permiso de conducir».
Del 'caso Trashorras' a las pistas falsas sobre ETA
El PP alimenta la teoría de una conspiración político-policial en torno al 11-M con denuncias sin pruebas sobre la implicación de ETA y entrevistas a procesados del 11-M que mudan de versión
17-09-06 - J. M. R. / J. A. R. (EL PAÍS)
El PP, pese al rechazo de alguno de sus dirigentes que prefieren mantener el anonimato por miedo a represalias, mantiene firme su política de oposición al PSOE tomando como base teorías conspirativas sobre el 11-M que implican a policías, guardias civiles, agentes de inteligencia de España, Marruecos y Francia y militantes socialistas. El atentado fue investigado y aclarado por la cúpula policial que dirigía el entonces ministro del Interior, Ángel Acebes. Pero el ex ministro, ahora, no se cree ese trabajo y alienta todo tipo de sospechas.
El miércoles, el PP vuelve a la carga en el Congreso con una moción en al que pide que se investiguen aspectos supuestamente dudosos en la investigación. El PP ha dado crédito en los dos últimos años a algunos de los principales acusados de la masacre. Y en los últimos días ha alimentado con sus denuncias la sexta versión conocida sobre el 11-M del ex minero José Emilio Suárez Trashorras, procesado por 191 asesinatos consumados y 1.755 en grado de tentativa. Una sentencia firme que condena al único menor implicado en los atentados, considera a Trashorras colaborador principal de los terroristas del 11-M en la consecución del explosivo.
El caso de Trashorras es especialmente significativo porque ha sido capaz de cambiar su versión de los hechos hasta en cuatro ocasiones frente al juez Juan del Olmo, pero también ha cambiado esa versión en cartas que escribió en la cárcel y en la entrevista publicada por el diario El Mundo. Trashorras pensaba, y así se lo dijo a sus padres, que el citado diario pagaba a mercenarios para que contaran cuentos. "Si El Mundo me paga y estoy fuera, les cuento hasta la Guerra Civil". Después de aquella conversación, eligió al periodista que más le gustaba en El Mundo, pidió a su madre que le consiguiera el teléfono, y reunió los recortes de los medios afines al PP que defendían la teoría conspirativa del 11-M.
En la entrevista soltaba todas las teorías conspirativas abonadas por Jaime Ignacio del Burgo (diputado nacional del PP) y los medios de comunicación afines al partido de Mariano Rajoy. El líder del PP rechazó, a preguntas de Iñaki Gabilondo en Cuatro, que su partido hubiese implicado a policías, guardias civiles o militantes socialistas en el 11-M. Del Burgo, su diputado encargado del 11-M, publicó estas cosas en Libertad Digital:
"Hay quien añade a la lista de beneficiarios [del 11-M] a los proscritos del felipismo por su implicación en la guerra sucia de los GAL y en el saqueo de los fondos reservados. No hay ninguna prueba de su implicación en la masacre, aunque estoy seguro de que no estuvieron muy lejos de la campaña de descalificación del Gobierno popular iniciada la misma tarde del 11-M, al menos como transmisores de noticias intoxicadoras procedentes de la deslealtad de algunos mandos policiales (...) Aquí ha habido fallos indudables. Se me echaron encima los comisionados de la mayoría gubernamental. También los sindicatos policiales. Manolón fue recibido como un héroe en Asturias después de llorar en la Comisión mientras pedía perdón a las víctimas. Si llego a saber lo que ahora sabemos, mi reflexión no hubiera sido de tristeza sino de indignación porque algunos tuvieron en su mano la posibilidad de evitar el atentado y no lo hicieron".
Del Burgo entrevistó al preso Rafá Zouhier, colaborador de los terroristas del 11-M, a los que puso en contacto con las personas que les facilitaron los explosivos. El diputado se mostró muy interesado por sus respuestas: "Si dice la verdad, resulta que la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, dirigida por un antiguo colaborador de Rafael Vera) tuvo en su mano la posibilidad de detener a los asturianos por la venta de dinamita y abortar el atentado".
El PP y sus medios afines no sólo han utilizado las declaraciones de procesados por el 11-M para dar aire a la teoría conspirativa, sino que ha intentado sostener la implicación de ETA en los atentados -descalificada por los hechos y que el Gobierno sostuvo y difundió por todo el mundo en las 48 horas posteriores a la masacre- con informaciones que se han demostrado falsas. La última corresponde al ex director general de la policía Agustín Díaz de Mera, mano derecha de Acebes, quien ha denunciado en la Cope que el Gobierno oculta un informe que implica a ETA en los atentados. De Mera no duda en declarar que ETA pudo encargar el 11-M.
El Gobierno de Aznar presumía en su última etapa de tener muy controlado al mundo etarra. Y así era. Hasta el punto que un micrófono de la Guardia Civil escuchaba todas las conversaciones de José Ignacio Esparza Luri, el jefe logístico de ETA. El 11 de marzo recogió la última, donde Esparza se sorprendía por el atentado de Madrid porque él, dueño de la llave de los explosivos de ETA, no había facilitado dinamita para la masacre. El Gobierno del PP conocía los pasos de la banda al detalle, pero ninguno conducía al 11-M.
Pero ahora, el PP insiste y, según sus medios afines, para acreditar que la denuncia de De Mera sobre la existencia de un informe es cierta, sugieren que ha sido destruido, con lo que nunca se podrá probar si la insinuación del ex director, que no ha ido al juez con su cuento, es verdadera o falsa. El informe al que se refiere De Mera, realizado por un hombre y una mujer, existe. Del Olmo lo tiene desde el 15 de febrero de 2006. No implica a ETA en los atentados, todo lo contrario. De Mera sabe que todos los informes sobre la inexistencia de vínculos entre el 11-M y ETA fueron entregados al juez en un disco de ordenador. Todos menos uno, remitido en papel ante la dificultad de digitalizar 400 folios procedentes de copias de fotocopias de investigaciones pasadas y actuales. Quienes le secundan tienen ese disco y, como les falta el que fue entregado en papel, dicen que se ha destruido. Los autores del informe existente y no oculto así lo aseguran a quién les pregunte.
Es la última intentona. Al comienzo de las investigaciones, el PP y sus medios se aferraron a la confesión de Zouhier para mantener que en la cárcel, Antonio Toro, cuñado de Trashorras, pasó a éste a través de un cristal una nota escrita con el teléfono de un etarra. Cuando el juez investigó ese episodio y practicó careos, los acusados lo negaron y dieron nombres y apellidos de la persona cuyo teléfono había escrito en aquel papel.
Aún hoy, los populares recuerdan que un colaborador de la policía en Badajoz contó unas horas después del 11-M que un mes antes había visto en la cafetería del aeropuerto de Francfort a Josu Ternera diciendo a su acompañante: "Se van a enterar los españoles de lo que somos capaces". Ningún dirigente policial, incluyendo los que nombró el PP, creyó esa información. Menos el PP. Hasta 11 informes policiales desmienten la implicación de ETA. El PP insiste.
16/9/06
El PP lleva su conspiración a la moción del 11-M
El PSOE abre su conferencia política acusando al PP de «conspirar» sobre el 11-M
16-09-06 - EL PAíS
El Partido Popular mantiene viva la teoría conspirativa en torno a los atentados del 11-M, cuya investigación principal corrió a cargo del equipo policial que dirigía el entonces ministro del Interior, Ángel Acebes. Como consecuencia de la interpelación del pasado miércoles, el PP presentó ayer en el Congreso de los Diputados una moción, que se debatirá la próxima semana, en la que interroga al Gobierno por distintos aspectos de la investigación que, según los expertos del PP en la materia, como Jaime Ignacio del Burgo, pueden avalar la teoría de que hubo una conspiración policial y de agentes de inteligencia para no evitar el mayor atentado en la historia de España.
Pese a que el juez Juan del Olmo en sus autos, y las distintas unidades de la policía y la Guardia Civil en sus informes periciales, han aclarado durante estos dos años y medio los aspectos menos claros de la investigación, el PP insiste en preguntar al Gobierno.
La moción del PP exige explicaciones sobre la posibilidad de que alguien llenase de objetos y restos de explosivos la furgoneta en la que supuestamente se trasladaron los terroristas, y vuelve a alimentar la teoría de que alguien ajeno pudo colocar la mochila bomba en la comisaría de Vallecas para conducir hasta los suicidas de Leganés. El PP pide al Gobierno que justifique por qué se destruyeron pruebas, y pretende que comparezcan ante la comisión de Interior aquellos altos cargos que incurrieron en supuestas contradicciones durante la investigación parlamentaria de los atentados de los trenes en Madrid.
Chaves denuncia que la principal preocupación del PP y de su Gobierno fue falsificar la realidad mientras toda España estaba de duelo
Blanco y Chaves arremeten contra Rajoy, a quien responsabilizan de que los populares sigan «enredados y enredando» con esa masacre
16-09-06 - La Nueva España
El PSOE arrancó ayer su conferencia política con duras críticas al PP por su comportamiento respecto a los atentados del 11-M, un asunto en el que, según el secretario de organización, José Blanco, los dirigentes populares siguen «enredados y enredando». «Siempre ha habido prensa amarilla y radios amarillas. Pero ahora tenemos, además, un partido político amarillo: el PP», señaló.
El presidente del PSOE, Manuel Chaves, acusó al PP de ser el autor de «dos grandes conspiraciones» para «engañar y ocultar la verdad» a los españoles. «Una, para mentir sobre Irak, inventándose todo tipo de falsedades para justificar una guerra injustificable», y otra, «cuando toda España estaba de duelo, la principal preocupación del PP y de su Gobierno era falsificar la realidad, intentando aguantar hasta el 15 de marzo una mentira que no se sostenía».
Para Chaves, «inmoral es que un periódico preste credibilidad y cobertura a las declaraciones de un presunto delincuente que está acusado de haber facilitado el asesinato de 200 compatriotas», con unas declaraciones «que cualquiera sabe quién ha preparado e, incluso, quién ha pagado». «Pero más inmoral es que todo un partido que aspira a gobernar ponga en el mismo nivel, incluso le conceda más credibilidad, a unos presuntos delincuentes que al Poder Judicial, a la Guardia Civil, a la Policía o al propio Parlamento. ¿Cabe mayor pérdida de papeles?», se preguntó. Chaves añadió que el PP está dispuesto a llevarse el Estado por delante para volver al poder.
El supuesto informe "oculto" sobre las conexiones ETA - 11-M: "Ha quedado clara la inexistencia de cualquier conexión o contacto"
16-09-06 - Juan A. Rodríguez (EL PAíS)
El informe sobre Hipotéticos vínculos entre islamistas y ETA, ése que el PP dice que el Gobierno "oculta", establece "la inexistencia de cualquier conexión o contacto" entre el comando islamista que perpetró la masacre y ETA, así como entre esta banda y la trama asturiana. El informe, de 52 páginas y más de 300 de anexos con investigaciones de Guardia Civil, policía, Ertzaintza, Gendarmería francesa y jueces antiterroristas galos, fue entregado al juez Juan del Olmo el 15 de febrero de 2006. Lo elaboraron un hombre y una mujer de la Unidad Central de Inteligencia, como ha señalado el ex director general de la policía, Agustín Díaz de Mera. Pero no establece ni una conexión entre el 11-M y ETA. EL PAÍS ha accedido al informe. Éstas son sus conclusiones:
- Las caravanas de la muerte. Se trataba de determinar si los etarras detenidos a las 0.40 del 29 de febrero de 2004 en Cañaveras (Cuenca) cuando se dirigían con una furgoneta bomba a Madrid tuvieron alguna relación con los terroristas del 11-M que en la mañana del 29 de febrero partieron desde Tineo (Asturias) hacia Chinchón (Madrid). El informe señala: "Las investigaciones practicadas por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado (Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil), desarrolladas de forma exhaustiva y meticulosa, que llegaron a clarificar incluso las relaciones tanto personales como telefónicas de los terroristas de uno y otro grupo, han dejado clara la inexistencia de cualquier conexión o contacto, no sólo entre éstos, sino también entre sus responsables a diferentes niveles".
Los rastreos de los teléfonos de los etarras "no permiten determinar ningún tipo de contacto con los integristas autores de los atentados del 11-M". Sobre los islamistas, añade: "Al igual que en el caso anterior, los rastreos de las llamadas entrantes y salientes de los teléfonos móviles permiten descartar cualquier tipo de contacto entre estos terroristas y los miembros del comando etarra". También asegura: "En relación con posibles contactos entre los integrantes de uno y otro grupo, las investigaciones policiales y en sede judicial demuestran la ausencia de cualquier tipo de contacto, simultáneo o previo al traslado".
- Relaciones GIA y ETA. El informe es taxativo: "No existen datos objetivos que permitan vincular a ETA con el GIA [Grupo Islámico Armado]". El documento se elaboró para conocer si los encuentros en los patios de prisión, considerados "dentro de la normalidad", tuvieron fruto operativo.
Según los investigadores, es "inverosímil" que estos presos "participen en el diseño de planes operativos conjuntos", ya que "la participación de los presos de ETA en la línea estratégica de la banda no es verosímil". El informe repasa las conexiones ya conocidas entre presos, los cuales estaban en la cárcel el 11-M y allí siguen.
- Abdelkrim Bensmail. El informe se refiere a un papel que tenía en su poder con la dirección en prisión del etarra Henri Parot. La anotación fue entregada por el propio Bensmail al director de la cárcel, quien lo fotocopió y se lo devolvió y el preso se la comió. Éste era compañero de Allekema Lamari, uno de los siete islamistas que se suicidaron en Leganés y sigue preso desde 1997.
El informe explica que la intención de Bensmail "era mantener una relación epistolar con Parot", con quien había coincidido en la cárcel. Y subraya que ambos establecieron relaciones más estrechas "al ser ambos de ascendencia argelina".
- José Luis Urrusolo Sistiaga. El informe recoge la carta que el 12 de septiembre de 2001 le envió desde una cárcel francesa el preso turco Ismail Targú, condenado por narcotráfico. Targú dice que algún día podrá poner en marcha "la operación Sable-samurái". Y concluye: "Esperemos que una hipotética colaboración grupos islámicos-ETA no incluya el préstamo de un terrorista suicida".
El documento incluye una frase grabada a Urrusolo Sistiaga el 11-M: "¿Pero quién ha cometido esta salvajada de Madrid?". Se concluye que nunca se ha plasmado la citada colaboración de la que habla Targú y que resulta "increíble" que ambos intentaran fijarla por carta.
- Los explosivos de ETA. La policía repasa los explosivos utilizados por ETA en los últimos 10 años. Recuerda que el último atentado de ETA con Goma 2 fue el perpetrado con un libro bomba contra el magistrado José Antonio Jiménez Alfaro, en 1996. El informe saca varias conclusiones. "Durante su última etapa, y más concretamente desde la ruptura en noviembre de 1999 de la tregua trampa decretada por ETA", ésta "no ha utilizado en sus atentados dinamita que no fuera Titadine" robada en Francia. Además, "la secuencia de atentados perpetrados por ETA pone de manifiesto que ha ido supliendo la escasez de este tipo de explosivo en épocas puntuales, por otros de fabricación propia".
El informe añade que "dentro de la estructura orgánica, hermética y jerarquizada de ETA, las labores de adquisición de material explosivo está reservada a los responsables en Francia del aparato de logística" y que "nunca lo ha puesto en manos de delincuentes comunes".
- El robo de un coche en Avilés. Los etarras que atentaron con un coche bomba en Santander el 3 de diciembre de 2002 robaron el Renault 19 GTD cerca de la casa de José Emilio Suárez Trashorras en Avilés, el 2 de diciembre. Su dueña denunció la sustracción esa mañana. Uno de los etarras del comando Egoitz eta Hodei que participaron en el atentado, Jokin Etxevarria, estuvo preso en Villabona (Asturias) de 1998 a 2000, donde coincidió "durante tres meses con Rafá Zohuier, enlace entre el minero asturiano y los miembros del grupo integrista compradores del explosivo utilizado en el 11-M".
Dice el documento que ETA "nunca ha tenido la necesidad de contar con ningún tipo de colaboración para el robo de vehículos", ya que el que un etarra "solicitara colaboración para algo tan simple y habitual en su dinámica operativa, no haría sino disminuir su nivel de clandestinidad y aumentar su vulnerabilidad, y más en el caso de que, como ocurre con Suárez Trashorras, esa persona estuviera inmersa en el mundo de la delincuencia y fuera susceptible de control policial".
Por ello considera que "las posibles relaciones" entre el ex minero y el comando "se basan únicamente en una serie de circunstancias puntuales que más bien parecen debidas al mero azar, careciendo completamente de fundamento".
- ETA en Asturias. "La presencia de activistas etarras en Asturias no es un hecho aislado (...) Ya en el verano de 2001 los miembros del comando Buru Hauste, asentado en Madrid, buscaron alojamientos temporales en esa comunidad". Sobre el comando que robó el coche en Avilés, se dice: "Las investigaciones posteriores a la desarticulación del comando Egoitz eta Odei no arrojan dato alguno que permita ni tan siquiera sospechar que su cometido, movimiento o modus operando obedezca a otra especialidad que cualquier otro comando de ETA de funcionamiento itinerante". Así, "la presencia de los componentes de este comando en Asturias obedeció a razones de seguridad y no a la búsqueda de ningún tipo de contacto".
15/9/06
La Policía no pudo determinar el explosivo usado en 9 atentados de ETA con el PP en el poder
"Cuesta creer que tras doce explosiones en distintos lugares distintos no sea posible encontar restos para determinar científicamente qué fue lo que estalló." (13-09-06, Eduardo Zaplana en sede parlamentaria).
15-09-06 - J. P., P. M. (ABC)
En al menos nueve atentados perpetrados por ETA mediante la colocación de coches bomba, con Gobierno del PP, las Fuerzas de Seguridad del Estado no pudieron determinar el tipo de explosivo empleado pese a que la mayoría de estas acciones terroristas quedaron después esclarecidas con la detención de sus autores. Así consta en otros tantos informes realizados por el Servicio de Desactivación de Explosivos de la Policía. Ahora, el portavoz popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, y algunos medios de comunicación se extrañan de que no se haya podido concretar el explosivo que estalló en los trenes el 11-M.
El 10 de junio de 2001 ETA hacía estallar un coche bomba en la Gran Vía de Juan Carlos I de Logroño. El correspondiente informe aseguraba que «la magnitud de la explosión impidió la recuperación de restos identificativos del artefacto, pero considerando las circunstancias de la incidencia, puede establecerse que el artefacto sería de iniciación eléctrica y activación temporizada». Asimismo, se indicaba que «la carga explosiva, a juzgar por los efectos producidos, consistiría en aproximadamente 50 kilos de un alto explosivo», aunque sin poder determinarse el tipo.
El 27 de agosto de 2001, otro coche bomba colocado por un «comando» itinerante, cuyos miembros fueron después detenidos, provocó importantes daños en uno de los aparcamientos del aeropuerto de Barajas. El atestado señalaba que «no se ha podido determinar mediante analítica química el tipo de explosivo utilizado, pero por los efectos de la explosión se concluye que se habrían utilizado aproximadamente 60 kilos de un alto explosivo».
El 12 de octubre de 2001 otro coche bomba causaba estragos en un aparcamiento subterráneo de la plaza Colón de Madrid. El informe de los Tedax aludía a un «alto explosivo» sin determinar.
El 1 de mayo de 2002 los pistoleros de un reconstituido «comando Madrid», después capturados, hacían estallar un coche bomba cerca del estadio Santiago Bernabéu. Horas después explosionaba un segundo vehículo, usado por los terroristas para huir, en la calle Embajadores. En ambos casos, las investigaciones de los Tedax concluían que se había empleado un «explosivo sin especificar».
El 21 de junio de ese mismo año, grupos itinerantes de ETA hacían estallar sendos coches bomba en hoteles de Marbella y Fuengirola, así como en el aparcamiento de El Corte Inglés de Zaragoza. Los informes policiales volvían a aludir al empleo de un «explosivo sin especificar». No obstante, en el caso de la acción terrorista de Zaragoza se apuntaba, pero como hipótesis a la vista de la concurrencia de distintas circunstancias, el uso de «cloratado (cloratita)» como «la carga principal reforzado con un alto explosivo tipo dinamita (Titadyne)».
Un día después, un «comando» con base en Vizcaya hacía estallar otro coche bomba en Santander. Los Tedax reconocían en su atestado que «los resultados de los análisis no permiten determinar con exactitud el explosivo empleado», ya que no se hallaron rastros.
Por último, el 3 de diciembre de 2002 de nuevo Santander era escenario de una explosión, el enésimo coche bomba de la banda. Y una vez más, el informe de los expertos concluía que «tras las pruebas y los análisis correspondientes en el laboratorio no se ha podido determinar el tipo de explosivo empleado».
La imposibilidad de determinar la clase de explosivo utilizado en estas acciones criminales no puso en duda la investigación correspondiente ni derivó en polémica política. Cuando sus responsables fueron detenidos, esa indeterminación del explosivo no supuso traba alguna para la recopilación de pruebas dirigidas a imputar a los autores materiales puestos a disposición de la Audiencia Nacional. De hecho, existen sumarios en los que se reconoce la imposibilidad de determinar el explosivo empleado en algunos atentados que, sin embargo, supusieron la condena de los autores en base a otra serie de pruebas.
Por tanto, no es extraño que sea imposible determinar qué tipo de explosivo concreto se utiliza en un atentado. Es lo ocurrido en el caso del 11-M, en el que la inspectora jefe del Laboratorio Químico Toxicológico de la Comisaría General de Policía Científica declaró al juez Del Olmo que no se podía concretar el explosivo empleado por los terroristas -«sólo que es dinamita»- porque varios factores lo hacían imposible: que la propia explosión provocó que desaparecieran componentes, que lo analizado no era una muestra del explosivo, sino de lo que quedó adherido a otros objetos, y que precisamente esos elementos -plásticos, por ejemplo- podían interferir en el estudio.
El juez del Olmo, al contrario de lo sucedido con los atentados etarras, sí pudo determinar que se trataba de Goma 2 Eco, al no haber explosionado una de las mochilas bomba: la misma Goma 2 Eco robada en Asturias -ya hay una sentencia firme que declara este hecho como probado- y que apareció en el piso de Leganés en el que se suicidaron los terroristas o en el artefacto colocado en las vías del AVE en Mocejón, entre otros lugares.
Dificultades también para fijar la cantidad
Los expertos reconocen desde hace tiempo las dificultades que en determinadas circunstancias -magnitud de la explosión, por ejemplo- se dan para precisar incluso la cantidad de explosivo empleada en un atentado. En este sentido se recuerda cómo los Tedax calcularon que el coche bomba que el pasado 25 de septiembre estalló en un polígono industrial de Ávila contenía entre 15 y 20 kilos de explosivo. ETA, sin embargo, en un «zutabe» difundido posteriormente aseguraba que habían sido 80 kilos.
Los Tedax lo consideraron factible. Dos días después los expertos informaron de que otra bomba contra una central eléctrica de Zaragoza tenía dos kilos de explosivo, mientras que la banda aseguró que eran 15. Interior calculó que el coche bomba que en 1987 destruyó la casa cuartel de Zaragoza tenía 50 kilos de amonal. Cuando Henry Parot fue detenido declaró que había colocado 250 kilos.
Todas las unidades antiterroristas desacreditan al ex director de la policía y actual eurodiputado del PP
Las unidades de la Comisaría General de Información niegan al juez por escrito que exista un informe oculto que establezca conexiones entre el 11-M y ETA
15-09-06 - Jorge A. Rodríguez (EL PAíS)
El eurodiputado del PP Agustín Díaz de Mera, director general de la policía cuando ocurrió el 11-M y hombre de confianza de Ángel Acebes, apuntó ayer, sin pruebas, que existe un informe elaborado por un hombre y una mujer que implica a ETA en la matanza y que oculta Interior.
Todas las unidades de la Comisaría General de Información han negado por escrito que en sus archivos exista un informe "oculto" que establezca supuestos vínculos entre el 11-M y ETA. Los escritos fueron elaborados después de que la semana pasada Telesforo Rubio, ya ex jefe de esa comisaría, les preguntase sobre la existencia del citado informe. Los escritos han sido enviados a la fiscal de la Audiencia Nacional Olga Sánchez y al juez Juan del Olmo, encargados de las pesquisas de la matanza de Madrid, junto con referencias de los dosieres elaborados para investigar si hubo vínculos entre ETA y el 11-M. Todos esos informes lo descartan.
Las fuentes consultadas sugieren que quizás Díaz de Mera se refiera a un informe concluido el 15 de diciembre de 2005 por, entre otros, Domingo Pérez Castaño, jefe de la Unidad Central de Inteligencia (UCI). El documento, de casi 400 páginas, fue enviado al juez Juan del Olmo el 15 de febrero de este año y también descarta vínculos entre el 11-M y ETA, según fuentes que conocen o tienen en su poder dicho informe.
Los responsables de las distintas unidades de la Comisaría General de Información han pasado gran parte de la última semana buscando el supuesto informe. Rebuscaron en los archivos, preguntaron a sus subordinados y, cuando vieron que nadie lo encontraba, contestaron a Rubio. Los escritos dicen que todos los informes sobre presuntos vínculos entre ETA y el terrorismo islamista, que no el 11-M, han sido enviados al juez y que se dispone de los oficios de remisión a la Audiencia Nacional. Las unidades que han sido más prolijas han sido la Secretaría General de la Comisaría, que entre sus funciones tiene la de archivo de informes, y la UCI. Ambas han precisado qué informes se mandaron, cuándo y su contenido. Entre ellos están los titulados "Informe sobre posibles conexiones entre ETA y la trama de Asturias de los explosivos utilizados en los atentados del 11-M" e "Informe sobre conexiones entre los proveedores de los explosivos utilizados por ETA (comando Egoitz eta Hodei) y la trama del explosivo de Asturias empleado en el 11-M".
El último informe sobre supuestos vínculos de ETA enviado al juez es el elaborado por la UCI con el título "Hipotéticos vínculos entre ETA e islamistas", encargado el año pasado por Telesforo Rubio a Domingo Pérez Castaño. Éste concluyó el trabajo el 15 de diciembre de 2005. Poco después, Pérez Castaño fue relevado del cargo, sin que conociera si fue o no remitido al juez. El documento, junto a otros sobre relaciones históricas entre la banda vasca y organizaciones árabes, fue remitido al juez el pasado 15 de febrero, es decir, casi tres meses antes de que Del Olmo elaborase su auto de procesamiento, en el que descarta cualquier implicación de ETA en los atentados de Madrid, y cinco meses antes del auto de conclusión del sumario, de fecha 5 de julio de 2006, en el que concluye lo mismo.
Se trata de 50 páginas de informe y otras más de 300 páginas de anexos, que incluyen investigaciones al respecto de la policía, la Guardia Civil y la Ertzaintza. Las fuentes consultadas aseguran que este documento es al que se refirió ayer Díaz de Mera en la Cope, sobre el que dijo que el Gobierno lo está ocultando "para favorecer la negociación con ETA". Dicho informe ha sido elaborado por un hombre y una mujer, como dijo ayer Díaz de Mera, ambos inspectores jefes y recoge todo lo ya conocido de relaciones en prisión entre presos, sobre supuestos vínculos entre ETA y el GIA o unión de ETA y la trama de Asturias para lograr explosivos.
El documento descarta que los asturianos hayan facilitado explosivos a ETA. Asegura que "no existen datos objetivos que vinculen a ETA y el GIA", más allá de su encuentro obligado en las cárceles. Detalla que, aún así, es "inverosímil" que los presos de ETA o islamistas hayan colaborado en planes conjuntos de atentado. El informe también, entre otros, se refiere al preso del GIA Abdelkrim Bensmail, quien tenía en un papel el teléfono de Henri Parot. Y dice que ambos hicieron amistad porque son "de ascendencia argelina". Estos detalles obran en el sumario y en la Comisión de Investigación del 11-M.
Mientras, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, calificó ayer de "absolutamente falsas" las afirmaciones de Díaz de Mera sobre la existencia del informe oculto que relaciona a ETA con los atentados del 11-M. Díaz de Mera ha sugerido que el atentado pudo ser "por encargo".
"No tengo pruebas de la alianza entre islamistas radicales y ETA"
El 22 de julio de 2004, el director general de la policía, Agustín Díaz de Mera (PP), negó ante la Comisión de Investigación del Congreso, que tuviera pista alguna sobre la participación de ETA en el 11-M. "Ya me gustaría a mí tenerla. No la tengo", contestó al líder de IU, Gaspar Llamazares. Lo hizo después de asegurar: "Lo que tengo absolutamente claro es que hubo un grupo de integristas marroquíes que se suicidaron en Leganés y que pretendían morir matando. Tengo claro que hay 14 o 15 detenidos, implicados como autores materiales en esos hechos, y no hay ninguno que sea etarra". Lo único que tenía entonces para vincular el 11-M con ETA eran "informaciones procedentes de grupos de periodistas, que tienen acreditada su capacidad como investigadores, que ponen encima de la mesa unas alternativas que antes no existían".
El ex director aseguró que el 11-M estuvo "toda la noche en el Ifema", donde esos grupos de periodistas dicen que se manipuló la única mochila bomba desactivada. Reconoció, que "la línea de investigación referida al integrismo islámico no sólo cobró fuerza objetiva el día 13, después de las detenciones, sino sobre todo después de visionar y de analizar la cinta reivindicativa de los terroristas". Lo dijo tras achacar el atentado a la "Yihad islámica", cuya "evolución siniestra ha ganado fuerza tras los atentados de Madrid". Admitió que, "naturalmente", respaldó la decisión de que el GEO asaltara el piso de Leganés. "Cuando atacamos el piso sabíamos que se iban a suicidar y lo sabía el GEO", ya que "tuvimos la oportunidad de escuchar y de interceptar sus comunicaciones".
14/9/06
Un día lúgubre
14-09-06 - Soledad Gallego-Díaz
Ayer fue un día lúgubre en el Congreso de los Diputados. Ayer, el principal partido de la oposición dio pábulo ante los diputados y diputadas que representan a todos los ciudadanos de este país a las declaraciones de un presunto homicida, Emilio Suárez Trashorras, la persona que, muy probablemente, facilitó a un grupo de fanáticos islamistas, por simple y estúpida codicia, la dinamita necesaria para los atentados del 11-M. Fue un día triste porque el Partido Popular se puso al servicio de un periódico, El Mundo, que ya no puede ocultar su condición de amarillo, para exigir al Gobierno que contestara en sede parlamentaria a ese presunto homicida.
De lo que se trataba ayer no era, ni tan siquiera, de la investigación de un periódico sensacionalista, ni mucho menos de la investigación del propio PP, sino simplemente de lo que ha dicho, en una pésima y complaciente entrevista, un presunto homicida que ayudó a matar a 191 personas.
Quede claro que a eso es a lo que se exigió ayer que respondiera un ministro del Gobierno de España y que a eso fue a lo que tuvo que responder, con ira justificada, Alfredo Pérez Rubalcaba. Nadie ha aportado una investigación propia con datos solventes, ni tan siquiera ligeramente acreditados, de que el 11-M fuera consecuencia de una conspiración con elementos de la Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía o los servicios de información. Ni un solo dato avalado, comprobado o demostrado en esa dirección. Nada. Justamente lo contrario: el esfuerzo, el trabajo de decenas de policías, expertos y especialistas ha desmentido, una y otra vez, cualquier hipótesis de esa conspiración. Sólo las declaraciones de los propios implicados continúan agarradas a esa temeridad, quizás en un intento de aliviar su posible culpa y su posible castigo.
Ayer fue un día políticamente deplorable. El PP tiene todo el derecho del mundo a ejercer la oposición y a hacerlo con dureza. Es incluso su obligación. Y puede hacerlo como considere oportuno, o como se lo permitan las habilidades de sus protagonistas: con mayor o menor elegancia, con inteligencia o con ignorancia, hasta con razón o sin ella. Pero si existe un límite, debería ser precisamente el que ayer se traspasó: no es soportable confrontar al Gobierno de la nación con las declaraciones, sin comprobación ni contraste alguno, de un presunto homicida de 191 personas. Ha sido un gesto tan inútil, tan desagradable y grosero que sería razonable que perjudicara a quien lo protagonizó.
El Partido Popular, el gran partido de la derecha española, está lanzado en estos momentos a una operación incomprensible: para intentar defender, o al menos suavizar, los errores que sabe que cometió el 11-M y que necesita, comprensiblemente, minimizar, no puede exigir a todo este país, ni tan siquiera a sus propios seguidores, que sospechen de las fuerzas de seguridad y que conjeturen con la posibilidad de que la Guardia Civil haya estado implicada en una conspiración con fanáticos islamistas. Simplemente, no es posible
El ex director de la Policía con el PP dice ahora que el 11-M "se pudo hacer por encargo" y acusa a Interior de ocultar un informe

"Yo, a día 22 de julio, lo que tengo absolutamente claro es que hubo un grupo de integristas marroquíes que se suicidaron en Leganés y que pretendían morir matando. Yo tengo claro que hay 14 ó 15 detenidos, implicados como autores materiales en esos hechos, y no hay ninguno que sea etarra." (22-07-04, Díaz de Mera durante su intervención en la Comisión de Investigación del 11-M).
El eurodiputado vuelve a insistir en la existencia de un informe policial, del que no puede probar su existencia y que Rajoy dice no conocer, sobre las conexiones entre ETA y el 11-M
14-09-06
El actual eurodiputado por el PP y ex director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, ha vuelto a declarar en los micrófonos de la cadena COPE que pese a que no puede probarlo, "es un secreto a voces la existencia de un informe que vincula ETA con el 11-M."
Según Díaz de Mera, el informe "es real y cierto, encargado por el comisario general de información, hoy ascendido a los cielos. Elaborado por la UCI, ocultado al juez Del Olmo y contiene indicios y pruebas de las conexiones con ETA en un número significativo y preocupante. Ese informe tiene autores, un autor y una autora. Y ese informe ha debido ser encargado por alguien, no creo que haya sido Telesforo Rubio motu propio".
Díaz de Mera recordó que en su declaración en la comisión del Congreso sostuvo que el atentado había sido cometido por seguidores de la 'yihad'. Sin embargo, ahora mantiene que esos islamistas "lo pudieron hacer por encargo, y lo digo con todas las consecuencias".
Interior supo el mismo 11-M a través de un pinchazo telefónico que el jefe logístico de ETA desconocía la autoría del atentado
Esparza Luri: "¡A mí nadie me ha pedido material para Madrid!
14-09-06 - Jorge A. Rodríguez (EL PAÍS)
Las escuchas telefónicas a miembros de ETA que se estaban realizando el mismo 11-M llevaron a descartar desde ese mismo día la tesis de la autoría etarra. La Guardia Civil estaba a punto de asestar un golpe al aparato logístico de ETA y de detener en Francia a su máximo responsable, Félix Ignacio Esparza Luri. Éste tenía instalado un micrófono cercano al teléfono en la vivienda que ocupaba Paul-les-Dax, en la región de Las Landas. Cuando se difundió en los medios de comunicación la comisión de la masacre, Esparza Luri, cuya detención estaba prevista para días antes de las elecciones, mantuvo una alterada conversación telefónica en la que le dijo a su interlocutor: "¿Pero quién ha sido? ¡Si a mí nadie me ha pedido material para Madrid!". El jefe del aparato logístico se quedó tranquilo cuando el interlocutor le contestó: "No hemos sido nosotros".
Esta conversación está grabada por la Guardia Civil, motivo por el que casi desde el principio sus mandos descartaron la autoría etarra y así se lo comunicaron al secretario de Estado de Seguridad de entonces, Ignacio Astarloa, según aseguran. De hecho, algunos de los máximos responsables del instituto armado se quedaron perplejos cuando Ángel Acebes dijo, el 12 de marzo por la tarde, que ETA seguía siendo la principal teoría, pese a que ya se conocía esta conversación, el registro de la Renault Kangoo y la existencia de una tarjeta bomba desactivada que apuntaban en otra dirección.
Además, Interior sabía por entonces que el propio Arnaldo Otegi había estado haciendo llamadas durante todo el día a personas del mundo etarra en las que preguntó: "¿Hemos sido nosotros? Porque si hemos sido nosotros me tengo que ir de España". La respuesta que recibió fue: "No, no hemos sido nosotros, han tenido que ser los moros".
Esparza Luri fue detenido el 2 de abril de 2004 unas horas antes de que los autores del 11-M intentaran un atentado contra el AVE Madrid-Sevilla, a la altura de Mocejón (Toledo).
La cúpula policial de Acebes desmiente la teoría del PP sobre la conspiración del 11-M
14-09-06 - Jorge A. Rodríguez (EL PAÍS)
Algunos de los principales mandos de la cúpula policial profesional que estaba a las órdenes de Ángel Acebes y que investigó el 11-M desde el mismo momento en que se produjo la matanza ha negado a EL PAÍS "cualquier tipo de vinculación de ETA en los atentados", así como que "exista una conspiración política o policial ni para tirar a un Gobierno ni para ocultar nada".
Los antiguos comisarios consultados por este periódico -la mayoría trabaja en la empresa privada y prefiere mantener sus declaraciones en el anonimato-, aseguran que desde que comenzaron a recoger los primeros indicios en los escenarios de la matanza "empezó a quedar claro que ETA no había participado en los atentados". De hecho, el mismo día del ataque estaba desplegado por toda España un gran operativo de seguridad en los núcleos de transporte para prevenir un atentado de la banda terrorista vasca. Lo que sí admiten es que, en el transcurso de los primeros meses de pesquisas, se cometieron fallos de investigación debidos, alegan, a las "prisas para evitar un nuevo atentado". La intentona, de hecho, se produjo el 2 de abril de 2004. Ninguno vio hecho o dato alguno que permitiera ni siquiera sospechar sobre la existencia de una conspiración urdida por sus subordinados.
El subdirector Operativo de toda la etapa del PP, Pedro Díaz Pintado, así como los comisarios generales de esa época, Jesús de la Morena (Información), Santiago Cuadro (Seguridad Ciudadana) y Carlos Corrales (Policía Científica), los más directamente implicados en las pesquisas del 11-M, permanecieron en sus cargos incluso después de que Acebes abandonara el Ministerio, el 16 de abril de 2004. Hasta ese momento, informaron directamente a Acebes y al secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Astarloa, del avance de las pesquisas casi al minuto.
Tanto los mandos de la cúpula anterior como los de la policía actual sostienen, e incluso comprometen su palabra en ello, de que durante las investigaciones del 11-M no ha surgido ningún dato que permita vincular a ETA con los atentados ni mucho menos una conspiración. Los inspectores jefes, inspectores y subinspectores implicados en las pesquisas, nuevos y antiguos, lo niegan tajantemente: "Aquí no se ha manipulado prueba alguna", declaran. Eso sí, admiten, se produjeron "al menos una veintena de fallos en las investigaciones" que, reconocen, han permitido mantener al PP y sus medios afines una teoría conspirativa que califican, sin ambages, de elucubraciones sin base, o como la ha definido el general Pedro Laguna, entonces jefe de la Guardia Civil de Asturias, "una barbaridad de mentes enfermizas"
Todos los consultados precisan que el "registro de la furgoneta Kangoo fue limpio", ejecutado con media docena de testigos, entre ellos el propio De la Morena y Díaz Pintado. Aseguran que "la única mochila bomba desactivada", también cuestionada por los teóricos conspirativos, "fue investigada profesionalmente y sin que ninguno de los casi 100 agentes que revisaron todo su contenido vieran nada raro". Explican que "desde el mismo 11-M quedó claro que el explosivo utilizado en la matanza era dinamita", como quedó por escrito el 18 de marzo, en un informe que se envió al juez. Y sentencia que el Skoda Fabia supuestamente comprado por El Tunecino a un delincuente chileno es una prueba "irrelevante", sin cuya existencia nada se alteraría, ya que la presencia de Allekema Lamari en Alcalá ya había sido comprobada por los rastros de ADN encontrados en la Renault Kangoo hallada junto a la estación de trenes de la ciudad cervantina.
La tesis de ETA, según explican, sólo pudo mantenerse hasta que surgieron las primeras pruebas. Esta línea de investigación se sostuvo por parte de los profesionales entre las 12.00 y las 15.30. A mediodía, durante una reunión en Interior, todos los cuerpos coincidieron en que "por análisis" y "por los precedentes de atentados fallidos" podría tratarse de ETA. Pero a las 15.30 ya se conocían conversaciones privadas grabadas a Arnaldo Otegi y otros miembros del entorno de ETA, en las que se negaba cualquier participación etarra, y ya había comenzado el registro de la Renault Kangoo, donde se encontró una cinta coránica, detonadores y un resto de explosivo del tamaño de una de las antiguas monedas de 500 pesetas. Todo ello fue puesto en conocimiento de Acebes y Astarloa.
Los comisarios consultados aseguran que, más allá de eso, sólo se hallaron cuestiones colaterales, de muchos años antes, que pudieran sugerir posibles contactos, sobre todo tras los muros de las prisiones, entre islamistas y etarras. Explican, además, que todas las informaciones que se facilitaron al ministro procedían de agentes profesionales, desde comisarios a agentes de la escala básica, y que no fueron ni manipuladas, ni alteradas ni retrasadas.
La cúpula policial ha recordado cómo, tras el descubrimiento de los detonadores en la Kangoo, la investigación se encaminó hacia Asturias. El primer dato fue conocido gracias a la empresa fabricante, Unión Española de Explosivos (UEE), que aseguró que esos detonadores se habían vendido en varias minas asturianas. Este dato fue comunicado a Ignacio Astarloa el mismo 11-M, durante una reunión de coordinación ante el 11-M en la Secretaría de Estado de Seguridad. Fue en ese foro en el que se decidió enviar un equipo a Asturias y que en él estuviera incluido un agente del Centro Nacional de Inteligencia, del que se dijo que tenía "contactos en la zona".
Los agentes desplazados a Asturias que interrogaron a José Emilio Suárez Trashorras
niegan que el ex minero dijera nada sobre ETA, sino que el atentado "era cosa de los árabes y que podrían ser éstos con los que traficaba con hachís", según el documento entregado al juez por el comisario Miguel Ángel Gamonal. Otro documento elaborado por el agente del CNI Santiago D. informa de lo mismo.
Lo que más indigna a todos los consultados es el intento de convertir el suicidio de los islamistas en Leganés, el 3 de abril de 2004, en una operación mafiosa para ocultar pruebas. La operación de ese día fue dirigida in situ por Agustín Díaz de Mera, entonces director general de la Policía y hoy eurodiputado del PP, que estuvo acompañado, entre otros, de De La Morena, Díaz Pintado, Santiago Cuadro, y el jefe de los GEO (entonces Rafael González Cachinero). Ninguno de ellos sigue en el cargo. Muchos recuerdan cómo Díaz de Mera era el más firme convencido de la teoría islamista y de que el comando que se mató en Leganés era el autor de la matanza.
El cuento de los confidentes que 'anticiparon' el 11-M
El PP y sus medios afines sostienen su teoría de la conspiración en torno a los atentados basándose en testimonios corregidos y contradictorios de delincuentes, algunos imputados por el juez
E. Ekaizer / J. M. Romero (EL PAÍS)
"No hay relación entre la intervención de Irak y los ataques del 11-M. Ninguna conexión. Absolutamente ninguna conexión. Más aún. Usted conoce hoy por hoy a algunos de los responsables de los ataques, pero no sabe quién ideó el ataque, quién es el líder, quién establece y aporta los medios para el ataque, quién definió el soporte logístico...", explicó José María Aznar el pasado 24 de julio en el programa de la BBC Hard Talk.
En los primeros días de septiembre pasado, el diario El Mundo publica una entrevista con José Emilio Suárez Trashorras, ex minero asturiano en prisión desde el 17 de marzo de 2004. El juez Juan del Olmo le acusa por el presunto delito de proporcionar a los terroristas islamistas los explosivos utilizados en el atentado del 11-M. De ser, pues, cooperador necesario.
El caso es que Suárez Trashorras dice ahora esto: "No pongo en duda que los autores materiales fueran musulmanes, pero seguro que recibieron ayuda externa. Es imposible que se lleve a cabo una operación de esa envergadura, estando todos, absolutamente todos, controlados". Acusado por el juez de ser el apoyo externo logístico de los terroristas, Suárez Trashorras es, sin embargo, quien, a través de un periódico que le presenta con comprensión, denuncia ahora la existencia de "ayuda externa".
Suárez Trashorras añade: "Es imposible que los autores actuaran sin el beneplácito de las Fuerzas de Seguridad, teniendo como tenían seguimientos telefónicos y personales y a confidentes infiltrados". El acusado juega con su credencial de confidente policial para sostener sus afirmaciones.
Durante dos años, el citado periódico y el diputado Jaime Ignacio del Burgo, miembro del Partido Popular en la Comisión parlamentaria de Investigación del 11-M, han cultivado la relación con otro personaje estelar en la cocina de la teoría de la conspiración. Se trata del ciudadano marroquí Rafa Zouhier.
Acusado de participar en la entrega de explosivos a los terroristas islamistas, Zouhier ha implicado a Suárez Trashorras y a su cuñado Antonio Toro en la venta de dinamita. Zouhier, asimismo, reveló que en su calidad de confidente policial había advertido a sus jefes de la UCO, bastante antes del 11-M, de que habían ofrecido el explosivo a ETA. El Mundo publicó numerosas cartas de Zouhier, quien se convirtió en un elemento clave para cimentar la conspiración.
A primeros de octubre de 2004, el diputado Jaime Ignacio del Burgo envió a Zouhier, en prisión, un largo cuestionario. Una vez recibidas sus respuestas, las entregó al citado periódico, según deja constancia en su libro 11-M Demasiadas preguntas sin respuesta, publicado por La esfera de los libros, editorial vinculada a El Mundo. En rigor, el PP y el periódico mantienen, según se desprende de la versión de Del Burgo, una división de trabajo sobre el 11-M.
Zouhier señalaba que Toro y Trashorras ofrecieron dinamita a ETA. Preguntado por Del Burgo sobre la banda, Zouhier señaló: "Yo no tengo ninguna relación o casi ninguna con Trashorras. Para mí el jefe era Toro... Trashorras es un tonto...".
El citado diario también se apoyó en otros dos delincuentes relacionados antiguamente con la banda de Toro y Suárez Trashorras. Tanto Francisco Javier Lavandera, ex portero en un club nocturno, como José Luis Fernández Díaz, Nayo, hicieron su aparición en el periódico. Ambos unían sus voces en un coro para denunciar a Suárez Trashorras y asegurar que habían informado en calidad de confidentes, a los jefes policiales de Asturias, sobre el riesgo de venta de explosivos a ETA que suponía la banda de Trashorras. Fue cuando Nayo hizo sus declaraciones al diario, en febrero de 2005, Suárez Trashorras, en una conversación con sus padres, interceptada en Alcalá-Meco, en marzo de 2005, mencionó el asunto. "Mientras el periódico El Mundo pague, si yo estoy fuera, les cuento la Guerra Civil española...", dijo Trashorras.
En marzo de 2006, Rafa Zouhier, metía más presión, acusando, a través del mismo diario al ex minero. "Suárez Trashorras sabe mucho más de lo que ha dicho o declarado, pero no le interesa declarar porque tiene miedo. Yo le aconsejo que lo haga porque será mejor para todos y se aclararán muchas cosas...".
Después de dos años de acecho, Suárez Trashorras recoge el guante y responde, en la citada entrevista a El Mundo de primeros de septiembre utilizando la mayor parte de los argumentos que ha podido leer en el mismo periódico y en el diario Libertad Digital sobre la presunta conspiración. Al mismo tiempo, rechaza, lógicamente, su participación en los atentados que le imputa el juez Del Olmo.
Los testimonios de los cuatro delincuentes (Suárez Trashorras, Zouhier, Lavandera y Nayo) fueron presentados, a cada paso, como claves para resolver los presuntos enigmas existentes. Los dos implicados en el 11-M (Suárez Trashorras y Zouhier) buscan mejorar su situación procesal respectiva, por lo que su enfrentamiento es total. Los otros dos tienen sus intereses particulares.
¿Por qué acudir a estos cuatro delincuentes? "Estos personajes son prototipos de delincuentes de medio pelo que suelen aportar informaciones a la policía y la Guardia Civil", explica a EL PAÍS un responsable policial con el PP y con el PSOE. "Si El Mundo les utiliza, o ellos utilizan al diario, según se vea, es porque resulta muy fácil. Nadie va a cuestionar las afirmaciones que hacen. La manipulación es sencilla y cómoda", precisa.
Un juez que prefiere mantener el anonimato, consultado sobre las contradicciones en la instrucción del caso del 11-M, señala que como en todo sumario existen. "Hay cabos sueltos, contradicciones, testigos que malinterpretan o distorsionan, agentes y confidentes que enredan, chapuzas policiales. Los abogados defensores atacan esos puntos débiles e intentan crear dudas razonables en los magistrados y jueces ante los recursos y el juicio oral. Las teorías conspirativas sirven, pues, a los acusados para defenderse. Claro que en el caso del 11-M se han traspasado las líneas rojas", explicó.
Es lo que creen no pocos responsables de la lucha antiterrorista. "Yo soy de derechas. Lo digo porque es verdad. Y me tocó investigar a los primeros sospechosos del 11-M. Y por sostener que ETA no tiene ninguna presencia en los atentados no pueden meterme en la conspiración. Es una locura. Hemos sido nosotros quienes practicamos las primeras y más importantes detenciones en este caso. Nuestros jefes permanecieron varios meses, después del cambio de Gobierno, al frente de las instituciones policiales que realizaron la investigación".
La ilusión del PP ha sido expuesta por el diputado Del Burgo en su libro: "Si Dios no lo remedia, dentro de 50 años tal vez haya españoles que se formulen la misma pregunta que aún hoy se hacen muchos norteamericanos: ¿quién mato a Kennedy?".
13/9/06
Rajoy niega ahora que su partido defienda la teoría de la conspiración en el 11-M
"Yo no sé si hubo o no conspiración. Hay alguien que lo ha organizado y hay que saber quién lo hizo y por qué"
"Sería terrible que estuviéramos ante una infame conspiración interior dirigida a alterar la normalidad democrática española" (22-07-04, Jaime Ignacio del Burgo, en sede parlamentaria).
"¿Quién ha sido señorías? No encaja que unos delincuentes comunes sean capaces de diseñar y ejecutar el mayor atentado de Europa." (Ángel Acebes, durante su intervención en la Comisión de Investigación).
"No queremos que dentro de 50 años, como ocurre en EEUU, haya alguien que diga: ¿Quién mató a Kennedy? ¿Quién estuvo realmente detrás del 11-M? (Jaime Ignacio del Burgo).
"El Partido Socialista indica que tiene algo que ocultar. Se benefició de los atentados, manipuló los días posteriores la información y hoy no quiere que se investigue porque tiene algo que ocultar". (Vicente Martínez Pujalte).
"Quienes planificaron estos atentados no se esconden en desiertos lejanos, ni en montañas remotas. No diré más" (9-3-06, José María Aznar, enunciando por segunda vez su famosa teoría en una entrevista en el diario 'Le Soir').
"Nadie se cree que los moritos de Lavapiés fueran capaces de actuar solos" (15-03-06, Jaime Ignacio del Burgo, en sede parlamentaria).
"Ha habido conspiración para evitar que se conozca la verdad del 11-M, y esto es muy grave". (6-08-06, Jaime Ignacio del Burgo, en declaraciones a Libertad Digital).
"La ocultación o falsificación de pruebas apunta hacia el Ministerio del Interior" (13-09-06, Eduardo Zaplana, en sede parlamentaria).
13-09-06 - Europa Press
El presidente del PP, Mariano Rajoy, aseguró que piensa seguir instando al Gobierno a colaborar en la investigación sobre el 11-M por ser su "obligación" como líder de la oposición. Además, negó en varias ocasiones que ningún miembro de su partido haya insinuado alguna vez que el PSOE o los Servicios Secretos puedan estar detrás de los atentados. "Esa persona no podría estar en mi partido", sentenció.
Rajoy se pronunció así en una entrevista concedida a 'Cuatro' recogida por Europa Press, cuando se le pidió opinión sobre el hecho de que, supuestamente, haya 'populares' que "acojan" las tesis esgrimidas por algunos "medios" señalando que se trata de un asunto en el que hay "implicados policías, Servicios Secretos, etarras y hasta miembros del Partido Socialista" para organizar algo similar a un "golpe de Estado".
"Nunca he escuchado a nadie en mi partido hacer esas afirmaciones -replicó entonces el líder del PP-. Y si hay alguna persona en mi partido que ha dicho que detrás estaban el PSOE o los Servicios Secretos, yo agradecería mucho que se me dijera, aquí, el nombre de la persona y en qué medio de comunicación y qué día lo dijo. Porque esa persona no podría estar en mi partido".
Salió entonces a colación el nombre del diputado de UPN y miembro de la dirección del Grupo Popular, Jaime Ignacio del Burgo, que fue también portavoz del PP en la Comisión de Investigación del 11-M y Rajoy respondió que "nadie" en su formación ha relacionado al PSOE o a los servicios de inteligencia con los ataques. "No lo puedo aceptar", remachó.
Se le planteó a continuación si él cree que hubo una "conspiración" detrás de los atentados de los trenes en Madrid y el líder del PP dijo desconocer ese extremo, aunque insistió en que hay que llegar a conocer quién "organizó" los ataques. "Como todo atentado de este calado, hay alguien que lo ha organizado", resaltó.
En este contexto, hizo hincapié en que es necesario seguir investigando para poder conocer la verdad y evitar que una tragedia de estas características pueda repetirse. Con esos argumentos, reclamó que el Ejecutivo debe hacer "todos los esfuerzos posibles" para cooperar en esa línea.
Rubalcaba: "La conspiración la protagonizaron ustedes para engañar a los españoles"

"Hoy le he encontrado un nuevo sentido a la frase del PP cuando pide la verdad a cualquier precio".- "Critican la investigación del 11-M que ustedes hicieron".-
13-09-06 - elpais.es
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha respondido esta tarde a la interpelación del portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, que le ha preguntado sobre las supuestas "sombras" de los atentados del 11 de marzo de 2004. Rubalcaba ha sentenciado que sí "hubo una conspiración: la que protagonizaron ustedes para engañar a los españoles", en referencia a los intentos del PP de culpar a ETA de la matanza. Además, ha acusado al PP de "inventar intrigas y tramas folletinescas" para "tapar sus vergüenzas" y "ocultar la verdad".
Zaplana ha cuestionado al ministro por las "incesantes revelaciones" sobre los atentados que, según él, "confirman más sombras que luces". Zaplana ha enumerado los supuestos agujeros negros en la investigación que ha ido señalando El Mundo -sin mencionar en ningún momento a este diario- y ha asegurado que el Gobierno tiene "una excelente oportunidad de aclarar a la gente lo que pasó" porque el tema "interesa y mucho a la sociedad española". El ministro ha comenzado su intervención recordando a las víctimas del 11-M, "191 personas que vivían y trabajan entre nosotros y como nosotros", para después detallar brevemente las actuaciones del anterior Gobierno del PP hasta que se produjo el traspaso del poderes al PSOE.
Las dos "grandes paradojas"
Así, Rubalcaba ha hablado de las primeras detenciones y de los siete islamistas que se inmolaron en Leganés, llevándose por delante al geo Torronteras. "Se produjeron 42 detenciones" hasta que Acebes dejó su cargo como ministro del Interior y el propio número dos del PP dijo en su día que el "núcleo central del 11-M estaba o detenido o muerto". "Hoy, el Gobierno actual comparece una vez más para explicar lo que hizo el Gobierno anterior", ha subrayado Rubalcaba, para hacer hincapié en las dos "grandes paradojas" de la interpelación del PP: que la haga Zaplana, que era ministro cuando el 11-M, y que le responda él mismo, que no lo era. Y la segunda "y mayor paradoja", según Rubalcaba, es que el PP critique lo que hizo cuando estaba en el poder y que desacredite la labor de la justicia y de las Fuerzas de Seguridad del Estado.
En este punto, el ministro del Interior ha repasado las dos versiones que el PP y sus medios afines suelen esgrimir cuando hablan del 11-M. La primera versión apunta a que al PP les ocultaron las pruebas los encargados de la investigación y la otra versión, "la más siniestra", es que hubo una "conspiración para echar" al PP del poder "con el PSOE detrás". Según Rubalcaba, la oposición defiende ambas teorías por su "necesidad de reescribir la historia" y su "necesidad de responder a las órdenes" de alguien "que no se sienta en Génova", en clara referencia a José María Aznar.
Además, Rubalcaba ha defendido una y otra vez el "trabajo exhaustivo" y la "tarea ingente y bien hecha" de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ha recordado a Zaplana que son los jueces los que toman las decisiones en relación al caso abierto en la Audiencia Nacional y ha subrayado la "conclusión unánime" de todos los debates y comparecencias en la cámara y de las pesquisas policiales y judiciales: que los responsables de los atentados de Madrid "fueron islamistas y no ETA". Para Rubalcaba, sólo falta la celebración del juicio para completar esta "certeza" y es el nerviosismo por su cercanía lo que lleva al PP a hacer interpelaciones como la de esta tarde.
"La verdad a cualquier precio"
Rubalcaba ha criticado uno a uno los tres personajes que suele citar el PP para sostener sus teorías sobre el 11-M: Rafa Zouhier, José Emilio Suárez Trashorras y Francisco Javier Lavandera. Sobre ellos, ha recordado los delitos de los que los acusa el juez y sus "cambiantes testimonios". En una cita a la información sobre Trashorras que hoy publica EL PAÍS, Rubalcaba ha ironizado: "Hoy le he encontrado un nuevo sentido a la frase del PP cuando pide la verdad a cualquier precio". Al hilo de estos tres implicados, ha recordado la cinta de la Orquesta Mondragón, la mochila y la furgoneta de Alcalá para recordar que "todo vale" en los intentos por crear confusión. Y ha citado a Kipling, que decía que "la primera víctima de la guerra es la verdad". "Ustedes contribuyeron a crear una guerra de mentiras y ahora siguen por ese camino", ha dicho, para añadir que el PP "inventa intrigas y tramas folletinescas" para "tapar sus vergüenzas" y "ocultar la verdad".
El ministro ha sostenido que el atentado está "prácticamente esclarecido", lamentó que el PP haya sometido al Parlamento al "bochorno de sus delirios" y ha opinado que, con esa actitud, este partido se está "convirtiendo en un problema para el conjunto de los ciudadanos". Para el ministro del Interior es una "inmoralidad" que el PP lleve al Parlamento su "teoría de la conspiración" sobre el 11-M. "Sí hubo una conspiración: la que protagonizaron ustedes para intentar engañar a todos los españoles", ha concluido Rubalcaba al término de esta tensa interpelación.
Zaplana exige a Rubalcaba que aclare las "incesantes revelaciones" sobre el 11-M
"La ocultación o falsificación de pruebas apunta hacia el Ministerio del Interior"
El portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, ha interpelado hoy al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba sobre las “incesantes revelaciones” sobre los atentados del 11 de marzo de 2004 que, según él, “confirman más sombras que luces”. Zaplana ha enumerado los supuestos agujeros negros en la investigación que ha ido señalando El Mundo -sin mencionar en ningún momento a este diario- y ha asegurado que el Gobierno tiene “una excelente oportunidad de aclarar a la gente lo que pasó” porque el tema “interesa y mucho a la sociedad española”. A su juicio, "todas las evidencias y sospechas de ocultación, manipulación o falsificación de pruebas apuntan siempre en la misma dirección, hacia altos cargos del Ministerio del Interior".
“No podemos consentir que en esta Cámara se mienta y se falsee la verdad”, ha dicho Zaplana, quien ha asegurado que el ministro “tiene una responsabilidad en la debilidad del sumario”. Entre los “todavía no sabemos” que ha enumerado, el portavoz popular ha mencionado el “por qué negó el Gobierno que se destruyeran pruebas” o “qué prisa había por desguazar los vagones de los trenes atacados”. “Debería ser usted el más interesado en esclarecer los hechos”, ha afirmado Zaplana. “Muchas veces que se han preocupado de nuestra salud política la salud delicada era la suya”.
En su turno de réplica, Zaplana ha acusado al ministro del Interior de “denigrar al que informa” y ha reprochado a Rubalcaba que no respondiera a las preguntas que hizo en su primera intervención. “La doctrina oficial es hay que cerrar el tema, esto es un circo”, ha asegurado el portavoz popular y ha puesto como ejemplo de investigación la de los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres.
Consigna de Rajoy
La iniciativa llega una semana después de que el líder popular, Mariano Rajoy, ordenara a su grupo parlamentario insistir sobre el tema tras la publicación en El Mundo de una entrevista con el ex minero José Emilio Suáres Trashorras, implicado en los atentados.
“Tienen que aclararnos el tema de los explosivos, la furgoneta Kangoo, la mochila de Vallecas y el Skoda Fabia”; “el PSOE y sus aliados políticos han hecho que se cerrarse la comisión de investigación en falso”; “no nos olvidemos que determinados mandos de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad son de la misma ideología que el PSOE, que es el gran beneficiado de los atentados del 11-M”. Estas fueron algunas de las respuestas de Trashorras en la citada entrevista, frases calcadas casi literalmente de artículos y editoriales publicados en El Mundo.
Este diario (EL PAÍS) presentó estas respuestas como prueba irrefutable de su teoría conspiratoria. Sin embargo, en una conversación de Trashorras con sus padres, a cuya transcripción ha tenido acceso EL PAÍS, el ex minero aseguraba que “mientras el periódico El Mundo pague, si yo estoy fuera, les cuento la Guerra Civil española”. Al comentario de su madre de por qué la Justicia “no le cierra la boca al mundo”, Trashorras respondía: “Porque tienen más dinero que todos ellos juntos, no te jode”.
Desde que perdió el poder en las elecciones de marzo de 2004, y pese a que bajo su dirección se llevó a cabo gran parte de la investigación, el PP ha sostenido una cambiante teoría conspiratoria sobre la autoría de los atentados, aunque ni la policía, ni los fiscales, ni los jueces que han investigado el atentado han dado el mínimo crédito a dichas elucubraciones. Los populares han basado sus sospechas en las informaciones que periódicamente publica El Mundo y en las que se difunden a través de la cadena COPE.
Las interpelaciones parlamentarias, contempladas por el artículo 183 del reglamento del Congreso, forman parte de los instrumentos de control de la oposición al Gobierno. Se sustancian ante el pleno, van siempre dirigidas a un ministro e incluyen un turno de réplica para ambas partes.



