27/2/06

El CNI alertó cuatro meses antes de que el emir del 11-M, Allekema Lamari, planeaba atentar en España

  • Interior desoyó las peticiones del CNI para buscar al jefe del grupo del 11-M (18-07-04)

  • 27-02-06 - M. González / J. A. Rodríguez / J. Yoldi

    Cuatro meses antes de los atentados del 11 de marzo de 2004, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) advirtió al Gobierno del PP, entonces presidido por José María Aznar, del riesgo creciente de atentado islamista en España, e incluso acertó a identificar al presunto cabecilla del comando que perpetró la matanza: el argelino Allekema Lamari, uno de los siete terroristas que se suicidaron el 3 de abril de 2004 en Leganés (Madrid), haciendo estallar cargas explosivas cuando estaban rodeados por la policía.

    Así lo reflejan dos notas informativas del servicio secreto que el pasado 17 de septiembre fueron desclasificadas por el Consejo de Ministros y remitidas al juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo, para su incorporación al sumario sobre el 11-M.

    Una de estas notas, que se reproduce al pie de esta página, fue enviada, con una foto del islamista que habría de convertirse en emir (jefe) del grupo autor del 11-M, a la Secretaría de Estado de Seguridad, dirigida por Ignacio Astarloa, y a la Comisaría General de Información de la Policía el 6 de noviembre de 2003.

    El texto explica que el CNI ha tenido conocimiento "por una fuente sensible, cuya fiabilidad se considera media-alta" -de la que no desvela, lógicamente, su identidad-, de que Lamari había realizado, los días 17 y 20 de octubre de 2003, cinco giros postales a otros tantos islamistas presos. Se trata de Nourredine Salim Abdoumalou, Bachir Belhakem, Abdelkrim Benesmail, Mohamed Amine Akli y Souhbi Khouni.

    Todos ellos estaban en prisión por su pertenencia al Grupo Islámico Armado (GIA) argelino, una escisión del Frente Islámico de Salvación (FIS) de inspiración salafista. Como recuerda la nota, Lamari fue detenido en Valencia en abril de 1997 en el marco de la llamada Operación África. La Audiencia Nacional le impuso 14 años de cárcel, que el Supremo redujo a nueve. Debido a un error, fue puesto en libertad en junio de 2002, cuando sólo llevaba cinco años entre rejas.

    La nota del CNI agrega que el hecho de que Lamari distribuyera ese dinero, pese a su "precariedad económica", sólo podía explicarse, a juicio de su fuente, como una "despedida"; "bien porque [Lamari] va a abandonar España o bien porque sería inminente una acción violenta".

    El servicio secreto se inclinó por esta última tesis, al recordar que "la misma fuente había comentado a mediados de septiembre la intención de algunos elementos argelinos de cometer algún tipo de atentado en España, posiblemente provocando algún incendio forestal de grandes proporciones sobre algún elemento rentable (opción descartada al parecer por diferentes motivos) o una acción mediante un vehículo conducido por un mártir". A continuación subraya que "la fuente señaló a Allekema Lamari como uno de los organizadores y posible ejecutor del comando".

    El documento no llega a pedir de forma expresa la captura de Lamari, pero su título es bastante elocuente ("Nota informativa sobre Allekema Lamari, sus actividades, su peligrosidad, sus intenciones y su foto"), y también su último párrafo ("se comunica esta información por la gravedad que pueden suponer la actitud y las actividades de Allekema"). El Ministerio del Interior, dirigido por Ángel Acebes, no puso en marcha ningún dispositivo para detener a Lamari, aunque la Audiencia Nacional ya había ordenado su búsqueda y captura, tras constatar la irregularidad de su excarcelación.

    Diez días antes de advertir sobre la peligrosidad de Lamari, el CNI emitió otra nota menos útil desde el punto de vista operativo, pero más relevante políticamente. Por eso no se envió, como la anterior, a los responsables de las Fuerzas de Seguridad del Estado, sino al Gobierno de la época, presidido por José María Aznar.

    El informe, de 27 de octubre de 2003, era un análisis sobre el riesgo de que se produjera en España un atentado fundamentalista islámico y sus conclusiones no podían ser más inquietantes.

    El CNI constataba que la "visibilidad de España en el mundo árabe" se había incrementado considerablemente en los últimos meses, lo que atribuía a varios factores: el apoyo del Gobierno español a la invasión de Irak en los debates del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; el despliegue de tropas españolas en el sur de Irak, a partir de agosto de ese año; la desarticulación de células integristas en España (como la detención del llamado comando Dixán, en Cataluña, en enero de 2003), o la celebración en Madrid de la Cumbre de Donantes para la Reconstrucción de Irak, entre el 23 y el 24 de octubre de ese año.

    El aumento de la "visibilidad" de España fue muy perceptible en los medios de comunicación árabes, según la nota, que citaba el amplio eco de la detención en Granada, el 5 de septiembre de 2003, de Taysir Alouni, corresponsal de la cadena de televisión Al Yazira y único periodista que entrevistó a Bin Laden durante la guerra de Afganistán.

    Por si fuera poco, el despliegue de las tropas españolas en el sur de Irak, "a pesar de realizar tareas de seguridad civil, es mayoritariamente percibido por las sociedades árabes como ocupación militar de un territorio islámico", advertía el servicio secreto.

    En resumen, en opinión del CNI, se había afianzado entre los grupos radicales islámicos la idea de que España "hace el trabajo sucio a los americanos" y el Gobierno español "se ha alineado con los enemigos del islam".

    Esta imagen no sería tan grave si el CNI no constatara, al mismo tiempo, un auge de los grupos radicales islámicos en España. En efecto, la nota avisaba de que "el incremento de militantes afines a la Yihad Internacional en nuestro territorio es un elemento de riesgo adicional".

    El documento contiene dos referencias que parecen proféticas: la primera es la alusión a la presencia en España de "elementos islamistas radicales" que "hasta la fecha" se dedicaban a tareas de apoyo logístico y cuyas actividades aparecían "ligadas a la pequeña delincuencia". La mezcla de delincuencia común y fanatismo religioso fue uno de los elementos más sorprendentes del grupo que perpetró el 11-M.

    También resulta clarividente el párrafo que advertía de que "la represión policial marroquí tras los atentados de Casablanca alienta la tendencia al refugio en España de islamistas radicales". En efecto, la investigación posterior al 11-M evidenció conexiones entre algunos huidos tras las bombas del 16 de mayo de 2003 en Casablanca, que costaron la vida a 45 personas (entre ellas, cuatro españoles), y la trama autora de la matanza de Madrid.

    Pero el desencadenante de la nota del CNI fue el mensaje difundido el 18 de octubre de 2003 por Bin Laden. "Nos reservamos el derecho de responder, en el momento y lugar oportunos, contra todos los países que participan en esta guerra injusta [Irak], en particular Gran Bretaña, España, Australia, Polonia, Japón e Italia", dijo el líder de Al Qaeda.

    "La amplia difusión del comunicado", advirtió el servicio secreto, "constituye una referencia a seguir para numerosos elementos y grupos radicales", incluidos los asentados en suelo español.

    Los responsables políticos del anterior Gobierno del PP, en sus comparecencias ante la Comisión de Investigación del Congreso sobre el 11-M, siempre dijeron que los avisos que recibieron antes de 2004 sobre el riesgo de atentados terroristas islámicos eran de carácter muy genérico.

    El propio informe del CNI parece responder por anticipado a este argumento cuando afirma: "Las amenazas explícitas a intereses españoles han crecido significativamente en los últimos meses. Aunque muchas de ellas son vagas o no concretas, el conjunto es indicativo de la elevación considerable del nivel de riesgo en territorio nacional, y especialmente en algunos países de mayoría musulmana".

    Finalmente, el servicio secreto recomienda: "Parece necesario reforzar las medidas de protección en estos ámbitos, contemplando entre ellas las de los vuelos de aviones oficiales a zonas sensibles". Esta última alusión parece relacionada con el viaje que, del 19 al 23 de octubre de 2003, efectuaron los Reyes a Siria y a varios emiratos del golfo Pérsico y responde a la preocupación por la seguridad aérea que se extendió tras los ataques del 11-S a Nueva York y Washington.

    No hay constancia de que el Gobierno del PP tomara medidas para reforzar la protección ante posibles atentados fundamentalistas, tras recibir estas notas informativas. De hecho, nunca llegó a celebrarse ninguna reunión entre responsables del CNI y del Ministerio del Interior para abordar el fenómeno del terrorismo islamista, al estilo de las que se celebraban sobre ETA.


    Nota Informativa de 6 de noviembre de 2003: "La fuente señaló a Lamari como uno de los organizadores y ejecutores"

    "Nota informativa sobre Allekema Lamari, sus actividades su peligrosidad, sus intenciones y su foto.

    Por una fuente sensible, cuya fiabilidad se considera media-alta, se ha sabido que el ciudadano argelino Allekema Lamari -detenido en Valencia en abril de 1997 en el marco de la operación África, acusado de pertenencia a grupo armado (GIA) y puesto en libertad el 19.06.02-, habría realizado los días 17 y 20 de octubre pasado cinco giros postales por valor de 150 euros cada uno a los siguientes individuos, todos ellos cumpliendo condena actualmente en las cárceles españolas por un delito de pertenencia a banda armada:

    -Nourredine Salim Abdomalou.

    -Bachir Belhakem

    -Abdelkrim Benesmail

    -Mohamed Amine Akli

    -Souhbi Khoni

    La fuente considera que el hecho de que Allekema realice este tipo de ingreso a favor de los detenidos y se lo comunique a él puede entenderse como una despedida, bien porque va a abandonar España bien porque sería inminente una acción violenta por su parte. Por otro lado, no se considera normal que Allekema se desprenda de esta cantidad de dinero a favor de los detenidos, habida cuenta de su precariedad económica.

    Los giros han podido ser depositados en una oficina de correos cercana a la plaza de Colón o a la plaza de Alonso Martínez, o más precisamente en la calle Génova, en Madrid.

    Se da la circunstancia de que la misma fuente había comunicado a mediados de septiembre la intención de algunos elementos argelinos de cometer algún tipo de atentado en España, posiblemente provocando un incendio forestal de grandes dimensiones sobre algún objetivo rentable (opción descartada al parecer por diferentes motivos) o una acción contra algún edificio mediante un vehículo conducido por un "mártir".

    En este caso, la fuente señaló a Allekema Lamari como uno de los organizadores y posible ejecutor de estas acciones.

    Por si fuera de interés localizar a Allekema, se sabe que a mediados del pasado mes de octubre realizó dos llamadas telefónicas, una desde el número 91-3788124 (correspondiente al locutorio Multicom Net, ubicado en la calle Capitán Blanco Argibay, 47, Madrid), y otra desde el número 91-5708731 (correspondiente al bar ubicado en la calle Estébanez Calderón, 7, Madrid).

    No obstante, desde su salida de la cárcel de Alama (Pontevedra) en junio de 2002, parece ser que estableció su residencia en la zona de Tudela (Navarra).

    Se comunica esta información por la gravedad que puede suponer la actitud y las actividades de Allekema.

    Se adjunta fotografía de Allekema Lamari.

    06.11.2003".


    Nota Informativa de 27 de octubre de 2003: "El despliegue español en Irak es percibido como una ocupación militar"

    "La visibilidad de España en el mundo árabe se ha incrementado considerablemente en el último año (posición de España en el CSNU [Consejo de Seguridad de Naciones Unidas] sobre la cuestión de cuestión de Irak, presencia de las FAS [Fuerzas Armadas] en territorio iraquí, acciones contraterroristas en nuestro país contra células islamistas radicales, celebración en Madrid de la Conferencia de Donantes para Irak).

    Las reiteradas alusiones a España en m. c. s. [medios de comunicación social] árabes (sobre todo en la TV -vía satélite- qatarí Al Jazeera) y especialmente el reflejo de las operaciones antiterroristas contra células islamistas en nuestro país (de forma muy destacada la detención de Taysir Alouni, periodista de Al Jazeera), ha provocado en el radicalismo islámico la percepción de que España "hace el trabajo sucio a los americanos" y que "persigue al Islam".

    Se constata un auge de la presencia de elementos islamistas radicales en España, hasta la fecha dedicados al proselitismo, al reclutamiento y a actividades logísticas, sobre todo ligadas a la pequeña delincuencia. La represión policial marroquí tras los atentados de Casablanca alienta la tendencia al "refugio" en España de islamistas magrebíes.

    A pesar de realizar tareas de seguridad civil, el despliegue de las FAS españolas en Irak es mayoritariamente percibido por las sociedades árabes como ocupación militar de un territorio islámico. El Islam radical estima que España se ha alineado con "los enemigos del Islam",

    El último comunicado de Osama Ben Laden señalaba explícitamente a España como potencial país objetivo de sus ataques terroristas. La amplia difusión del comunicado constituye una referencia a seguir para numerosos elementos y grupos radicales. El incremento de militantes afines a la Jihad Internacional en nuestro territorio es un elemento de riego adicional.

    Las amenazas explícitas a intereses españoles han crecido significativamente en los últimos meses. Aunque muchos de ellos son vagos o no concretos, el conjunto es indicativo de la elevación considerable del nivel de riesgo en territorio nacional y, especialmente, en algunos países de mayoría musulmana.

    Parece necesario reforzar las medidas de protección en estos ámbitos, contemplando entre ellas las de los vuelos de aviones oficiales a zonas sensibles.

    27.10.2003".



    "Lamari comentó la posibilidad de llevar a cabo un descarrilamiento de trenes"

    Los informes del CNI remitidos ahora al juez prueban las insistentes alertas sobre el jefe del 'comando' del 11-M - "Desde la salida de la cárcel su única motivación era atentar en España"

    28-02-06 - J. A. Rodríguez / J. Yoldi / M. González

    El 15 de marzo de 2004, un día después de las últimas elecciones generales, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) elaboró un informe, ahora remitido al juez Juan del Olmo, en el que apuntaba la participación del argelino Allekema Lamari en la matanza del 11-M y pedía que se diera la "máxima prioridad y urgencia" a su localización y detención.

    Esta nota informativa fue llevada a la reunión de la célula de crisis celebrada el 16 de marzo, la primera a la que fueron invitados representantes del servicio secreto, a quienes se mantuvo totalmente al margen de la investigación de los atentados de Madrid hasta pasadas las elecciones. La imagen de Lamari no se incluyó en los juegos de fotos de sospechosos distribuidos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

    Sólo ocho meses después, en octubre de 2004, cuando las autoridades argelinas confirmaron que el ADN del séptimo de los islamistas que se suicidaron el 3 de abril en un piso de la calle Carmen Martín Gaite de Leganés correspondía a Allekema Lamari, los avisos del CNI cobraron su verdadero valor.

    Las notas del 15 de marzo y el 18 de mayo, que EL PAÍS reproduce hoy, forman parte de los documentos del servicio secreto que el Consejo de Ministros decidió desclasificar el 18 de septiembre del pasado año, para su incorporación al sumario del 11-M. En esos documentos se apuntaba a Lamari como posible autor del atentado y, citando a distintas fuentes, el servicio secreto aseguraba que el jefe del comando del 11-M preparaba acciones en España para causar el mayor número de víctimas, y entre esas acciones hablaba de provocar "el descarrilamiento de trenes".

    El escepticismo inicial del Ministerio del Interior sobre la implicación de Lamari en los ataques contra los trenes se basaba en que la investigación del 11-M se desarrolló a partir de las tarjetas prepago de los móviles utilizados como detonadores de las mochilas bomba y en ninguna de las llamadas aparecía el argelino.

    Sin embargo, la propia nota informativa del CNI destacaba que éste adoptaba extremadas medidas de seguridad y, como precaución, nunca utilizaba teléfonos móviles. Para el servicio secreto, "Lamari tiene el suficiente liderazgo, grado de fanatismo, motivación y capacidad técnica para la preparación, en todos sus detalles, de atentados como los ocurridos el 11-M". Lo peor, sin embargo, no era que el argelino estuviera implicado en el 11-M, sino que siguiera en libertad. "Lamari fue excarcelado en junio de 2002 y, según nuestras fuentes, juró que los españoles pagarían muy cara su detención", agregaba el CNI.

    "Como consecuencia de lo anterior, se estima que, a corto plazo, es probable la ejecución de nuevos atentados indiscriminados en lugares de grandes concentraciones de personas", concluía.

    En esto también acertó el servicio secreto, ya que el comando autor del 11-M, del que formaba parte Lamari, intentó nuevos atentados indiscriminados -aunque no en Valencia, como sugirió el CNI, sino contra la línea del AVE- y hubiera perpetrado más si la mayoría de sus miembros no hubieran fallecido en la explosión de Leganés.

    El 18 de mayo de 2004, un mes después del cambio de Gobierno, ya con José Luis Rodríguez Zapatero como presidente, el servicio secreto volvió a elaborar un nuevo informe sobre Allekema Lamari. Hacía más de un mes que el argelino se había inmolado con sus compañeros en el piso de la calle Carmen Martín Gaite, pero en ese momento aún era una sospecha sin confirmar.

    "Esta radicalización y resentimiento hacia España han hecho que, desde su salida de la cárcel, su único objetivo sea, según manifestó a sus círculos más cercanos, llevar a cabo en territorio nacional atentados terroristas de enormes dimensiones, con el propósito de causar el mayor número de víctimas posibles", advertía la nota del CNI, que aludía a la amenaza de materializar sus propósitos mediante "descarrilamientos de trenes" o incendios.


    Nota informativa de 15 de marzo de 2004: "La detención se considera de la máxima prioridad y urgencia"

    "La principal línea de investigación de nuestro Servicio apunta a que los atentados serían atribuibles a un grupo local de personas, con organización todavía rudimentaria, que responden a orientaciones ideológicas de la Yihad Internacional radicados en países de nuestro entorno, preferentemente norteafricanos.

    En esta línea, uno de los nombres que se han citado como posible planificador y / o ejecutor de los atentados del 11-M en Madrid es de Allekema Lamari, Yacine o Yassine (fn [fecha de nacimiento] 10.07.1965).

    Este individuo fue arrestado en España en 1997 y fue encarcelado por pertenencia del GIA [Grupo Islámico Armado] argelino. Pasó seis años en prisión (dos en Alcalá Meco) y fue excarcelado en junio de 2002. Actualmente se encuentra en búsqueda y captura para cumplir la condena definitiva de más de 14 años por delito de terrorismo.

    Podría usar un pasaporte español, real pero con la fotografía sustituida, a nombre de Khaled Ali Ghadban, fn 25.03.1962. Suele emplear distintos nombres dependiendo de la ciudad en que se encuentre (Mohamed en Madrid, Yacine / Yassine en Valencia).

    Se tiene conocimiento de que un correo de Lamari es el conocido como Abdulnnabi Chdadi, hermano de Saif Chdadi en prisión, quien a su vez podría tener relación con uno de los detenidos el pasado sábado en relación con los atentados de Madrid. Esta línea operativa está siendo investigada actualmente por este Centro.

    Lamari fue excarcelado en junio de 2002 y, según nuestras fuentes, juró que los españoles pagarían muy cara su detención. Incluso habría declarado que cometería algún atentado con "incendios o descarrilamientos". Allekema conoce bien las ciudades españolas de Valencia, Tudela, Madrid y Alcalá de Henares.

    Adopta extremas medidas de seguridad en sus contactos, no usa teléfono móvil y efectúa periódicamente giros de dinero a miembros encarcelados de su red. Se había financiado con atracos a mano armada. Actualmente se encuentra en búsqueda y captura al haber sido condenado en firme por los hechos de 1997.

    Se considera que Lamari tiene el suficiente liderazgo, grado de fanatismo, motivación y capacidad técnica para la preparación, en todos sus detalles, de atentados como los ocurridos el 11-M. (Sobre él y sus intenciones, así como su fotografía, se remitió Nota Informativa a la Secretaría de Estado de Seguridad y a la Comisaría General de Información del CNP [Cuerpo Nacional de Policía] el pasado 06.11.2003).

    Las informaciones que apuntan a la participación de Allekema Lamari provienen de fuentes humanas propias de fiabilidad media-alta, tanto desde dentro como desde fuera de España, y son investigadas con intensidad por nuestro servicio, constituyendo actualmente una de las principales líneas de investigación.

    Como consecuencia de lo anterior, se estima que, a corto plazo, es probable la ejecución de nuevos atentados indiscriminados en lugares de grandes concentraciones de personas. Como lugar más probable, las fuentes han citado la ciudad de Valencia, coincidiendo con la celebración de Las Fallas 2004.

    En consecuencia, la localización y detención de Allekema Lamari se considera de la máxima prioridad y urgencia.

    Se adjuntan fotografías de estos individuos".


    Nota informativa de 18 de mayo de 2004: "Puede continuar con su venganza particular contra la población"

    "Como continuación a lo informado el 6 de noviembre de 2003, el CNI considera que Lamari, de 39 años de edad y aparejador de profesión, podría ser uno de los altos responsables de los atentados del 11 de marzo. Se sospecha además que podría tratarse del séptimo individuo que se suicidó en la explosión que tuvo lugar el 3 de abril en un inmueble de Leganés.

    (...) Lamari fue condenado en 2001 a 14 años de prisión, pero tras haber cumplido 6 años y pendiente de la resolución de un recurso, salió de prisión de Lama (Pontevedra) en junio de 2002. (...) Tras su salida de la cárcel, Allekema Lamari, ya de por sí frío y muy religioso, presentaba un perfil más fanático. Se mostraba solitario, cauteloso, descontrolado ideológicamente y peligroso. En sus desplazamientos y actividades extremó sus medidas de seguridad, así como dejó de usar teléfonos móviles para sus comunicaciones.(...) Esta radicalización y resentimiento hacia España han hecho que desde su salida de la cárcel su único objetivo sea, según manifestó en sus círculos más cercanos, llevar a cabo en territorio nacional atentados terroristas de enormes dimensiones, con el propósito de causar el mayor número de víctimas posibles. También comentó la posibilidad de materializar la amenaza llevando a cabo descarrilamiento de trenes (...).

    Cintas de vídeo

    Tras la explosión del piso de Leganés, el día 3 de abril de 2004, se encontraron dos cintas de vídeo, grabadas probablemente el 27 de marzo, en las que aparecen tres personas. La situada en el centro realiza la lectura de un fragmento coránico seguido de la amenaza de la comisión de nuevos actos terroristas en España condicionada a la retirada de las fuerzas españolas de Irak y Afganistán antes del 4 de abril. Por su talla, corpulencia, tono de voz, expresiones y énfasis usado en la lectura del comunicado, la persona que se sitúa en el centro de la imagen del vídeo ha sido identificada, con una alta probabilidad, como Allekema Lamari.

    Se considera de gran interés para lograr la identificación del séptimo suicida de Leganés y descartar que pudiera tratarse de Allekema Lamari, ya que si bien existen indicios suficientes que apuntan hacia esa posibilidad, de no ser así, puede asegurarse que Lamari dispone de voluntad, determinación y frialdad para, escudándose en motivaciones religiosas, continuar con su venganza particular contra la población y los intereses españoles con la ejecución de nuevos atentados terroristas".


    6 comentarios:

    MARIO dijo...

    Toda la jerarquía del PP ha sido y es mala, embustera, manipuladora y traidora. En cambio sus "adictos", (no se les puede calificar de otra manera), suelen ser o muy "listos" (léase interesados), o unos pobres ignorantes dignos de lástima. Lo peor del caso es que en este país hay demasiados.
    Es una pena...

    Lucas dijo...

    Desde luego..., ésto sí que es un trabajo muy bien elaborado y con muchísima información.
    Gracias.

    Boreas dijo...

    Y ¿podemos estar seguros de que el famoso "séptimo suicida" de Leganés es, efectivamente, Lamari?
    ¿Sabeis cómo lo han identificado?

    Jordi dijo...

    A Lamari lo identificaron reconstruyendo su cabeza. Lo publicó creo que ABC: http://www.libertaddigital.com/bitacora/enigmas11m/comentarios.php?id=667#com132987

    Boreas dijo...

    Más que por su cabeza, fue por su oreja.

    Y posteriormente dicen que unos agentes se desplazaron a Argelia a ver a sus padres para hacerles una prueba de ADN a ver si confirmaban la identificación. Y dicen que la confirmaron. Repito, dicen. Porque lo dicen en la prensa, sólo.

    Sin embargo sus padres no reclaman el cadaver. Raro, ¿no? De hecho sólo fue reclamado uno de los 7 suicidas de leganés: el Chino.
    Curioso que nadie reclame los cadáveres de los presuntos integristas suicidas para hacerles un entierro según sus ritos.

    jordi dijo...

    Boreas, en próximos días Del Olmo dictará el auto de procesamiento.

    Seguramente se aclaren muchas cosas.

    Aunque muchos hace tiempo que hemos descartado a ETA, Marruecos, Gal 2, la masonería, las tramas superpuestas, y demás variopintas teorías conspirativas.